El Día de Muertos es una de las tradiciones más importantes en nuestro país, donde recordamos y conmemoramos a quienes ya no están con nosotros en este mundo terrenal. Se trata de una tradición milenaria que se ha preservado desde mucho antes de la llegada de los españoles a este continente.

En muchas culturas prehispánicas, se tenían costumbres dedicadas a aquella entidad encargada de arrebatar la vida a las personas y  guiarlos por el mundo de los muertos. Los mexicas, por ejemplo, celebraban a partir del noveno mes de su calendario -finales de agosto para nuestro calendario actual- un festival dedicado a Mictecacíhuatl, señora de los muertos y reina del Mictlán.

Esta diosa era la encargada de mandar a los muertos a uno de los nueve infiernos o trece cielos -dependiendo de la vida de la persona- que existen según las creencias de esta cultura. La señora de la muerte se encontraba en el noveno y último nivel del inframundo.

Aunque el Mictlán no era el único destino para los muertos; aquellos caídos en guerra o durante un combate, eran destinados al Tonatiuhichan, lugar a donde también llegaban las mujeres que murieron en labor de parto, ya que esto se consideraba igual de honorable.

Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl

Otro destino posible era el Tlalocán, lugar a donde llegaban todos aquellos que murieron ahogados, por alguna enfermedad o a causa de rayos. También existía un lugar para los niños que no habían tenido contacto alguno con la muerte, es decir, que no habían comido maíz (el símbolo de la tierra). Se trata del Tonacacuauhtitlán, ahí el árbol que da sustento se encargaba de alimentarlos hasta la oportunidad de una nueva vida.

Con la llegada de los españoles, vinieron sus tradiciones, como el Día de Todos los Santos, el cual se combinó con las tradiciones locales para dar lugar al Día de muertos tal como lo conocemos actualmente, mismo que celebramos los días 1 y 2 de noviembre.

Pero aún quedan vestigios de nuestras raíces prehispánicas y todavía hay quien realiza celebraciones desde el 28 de OctubreEl primer día se honran a quienes murieron a causa de algún accidente, el segundo a quienes murieron ahogados, el tercero a los solitarios (huérfanos, vagabundos y criminales, etc.), el cuarto a quienes se encuentran en el limbo (los no nacidos o quienes no fueron bautizados). Los últimos dos días son los que conocemos; el primer día de noviembre es dedicado a los niños y el segundo a los adultos.

Sin duda esta tradición cuenta con una gran historia, nuestra cultura se mantiene presente dando pie al futuro que no olvida. Nuestros muertos seguirán siendo honrados por siempre, porque cada uno es importante y todos somos México.

Vía: Wikymedia

Fuentes: Secretaria de cultura, Sobre la historia 

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