Leonardo da Vinci es por mucho uno de los grandes. Aunque sea poco lo que sepas de arte, seguro que el nombre te suena o al menos has visto alguna de sus obras o sin quererlo tienes una en casa; aquí te dejamos algunos datos del genio ambidestro del Renacimiento.

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Bastardo

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Vaya huevazos del padre, que prácticamente compró a Leonardo; sí, comparado con muchos padres contemporáneos, Pedro da Vinci, padre de Leonardo, fue un santo por no haber abandonado a su hijo, pero eso no quita el hecho de que manejó las cosas con Catalina, madre de Leonardo terriblemente mal.

Uno no es quién para entender las cosas del amor, pero meterse con una jovencita de 16 años sabiendo de entrada que era una relación imposible por las costumbres de la época no es una buena idea y dejarla embarazada tampoco, pero la anticoncepción no era un tema que se diera por aquel entonces, bendiciones inesperadas llegaban al por mayor.

Un niño y una relación imposible no eran buena combinación y la lógica de Pedro fue: un trueque no estaría nada mal, yo estoy necesitando a Leonardo y Catalina está necesitando dinero, y ya está; Pedro le dio el dinero suficiente a Catalina y el niño se fue a vivir con su padre, al parecer las leyes de patria potestad también eran bastante turbias por aquella época.

Mimado

Leonardo vivió como hijo único sus primeros años, lo que le valió para generar la confianza y arrogancia natural características de estas curiosas criaturitas primogénitas; se volvió un bromista asiduo al que sus padres todo le aguantaban y no estaba de más, lo que no consideraban bello del niño, el propio Leonardo lo compensaba con su actitud curiosa y soñadora.

Talento Nato

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Leonardo tuvo gusto por la naturaleza y por la música desde chaval y una vez que comenzó a realizar sus primeros bocetos fue evidente que el niño tenía algo especial, no era algo normal, nada parecido a lo que hacemos todos en las paredes, puertas y muebles de la casa cuando somos niños; entonces Pedro decidió  inscribirlo en el taller de Verrocchio, donde conoce a Boticcelli; y como regla no escrita de la vida: los grandes han de conocerse.

Bullying

En el taller de Verocchio los jóvenes artistas discutían planes ambiciosos para arreglar al mundo (como si pudieran hacerlo); bien dicen que el “carácter que adquieres de niño se te queda toda la vida” y da Vinci no fue la excepción; su actitud arrogante, confianza y ociosidad se combinaron con un cuerpo grande y fuerte, por lo que Leonardo no tuvo problemas para ser un agresor y gastar bromas pesadas a sus compañeros, era un muchacho que no hallaba en qué entretenerse; rasgo que conservó toda su vida.

Entre otras cosas, se dice que Leonardo se divertía domando caballos, no le bastaba con usar a sus compañeros para echarse unas risas, también se dice que en sus buenos años era muy fuerte, tanto que podía doblar una herradura con una sola mano- y si lo hacía era para molestar a los caballos seguramente-.

 Stalker temprano

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Leonardo tenía la extraña fascinación de visitar lugares públicos  y estudiar las formas de la naturaleza y la arquitectura de los edificios, los paisajes y las personas, pero sobre todo a las personas; acostumbraba a seguir a la gente que consideraba hermosa o grotesca, según él con un motivo meramente de análisis. A Leonardo le gustaba ver y analizar a detalle las expresiones y los rostros, por lo que sí le llamabas la atención bien podías ser perseguido por toda la plaza por un joven Da Vinci.

También se le podía ver escuchando cátedra de los maestros de distintas disciplinas (física, matemáticas, sociología, etc.) y visitaba los hospitales para ver a la gente en agonía y a los ancianos moribundos, se dice que de estos largos paseos acosadores nace lo que él llamó “las proporciones divinas”. Leonardo pasó sus primeros treinta años de vida sin pena ni gloria, sí rebosaba de conocimiento, pero no pasaba de ser el raro que se estaba metiendo en todos lados, ahí es cuando decide partir a Milán, donde va con recomendación y pese a todos sus conocimientos, llega como músico de lira.

La estafa de la Virgen de las rocas

Imagen de: https://upload.wikimedia.org La virgen de las rocas

Una vez que comenzó a mostrar sus dotes artísticos en Milán, Leonardo no pasó desapercibido, casi todo lo que hacía estaba destinado a ser una leyenda. Éste cuadro en particular se lo encargó una comunidad de esa misma ciudad, entonces Leonardo cometió un error -que seguro muchos artistas aún cometen- que es el de vender tu obra antes de saber cómo será el resultado de la misma; entonces él pidió 20 ducados como costo total, pero una vez finalizó la Virgen de las rocas, Leonardo creyó que su valor era de al menos 100 ducados, por lo que se quedó con la obra.

No era nada tonto, las leyes eran bastante cutres entonces y la comunidad demandó a Leonardo por la obra, demanda que se prolongó por 20 años hasta que el pintor con ayuda de sus estudiantes realizó una copia para que fuera entregada a la comunidad de Milán. Como dato anexo, la obra original que guardó Leonardo, fue finalmente comprada por el Rey de Francia y la llevó a su palacio en Louvre, la copia realizada con ayuda de sus alumnos se conserva en la Galería Nacional de Londres.

 La última cena

Una de las pinturas más conocidas de Leonardo, que seguramente tienes en casa y quizá no sabías que era de él. Déjame contarte que la que existe y has visto no es ni por poco parecida a la original; la original fue pintada en el refectorio de un convento y fue desgastada por la humedad y el moho, a alguna persona (de esas que se le conoce por tener ideas brillantes que terminan mal) se le ocurrió restaurarla y no la dejaron nada bien, súmale que cuando Napoleón se acercó por ahí, su ejército se divirtió disparando a los rostro de Jesús y los apóstoles, por lo que lo que la pintura que ahora ronda por todos lados, es una versión basada en bocetos del propio Leonardo y en las copias que hicieron de la misma otros pintores de la época.

Obsesivo al extremo

A pesar de que sus bocetos se cuentan por millares, la realidad es que Leonardo terminó muy pocas obras, y es que era bastante exigente y obsesivo consigo mismo. Se cuenta que pasaba días y noches enteras con una sola obra, a veces llegando a borrar toda la obra para volverla a pintar si es que no le parecía lo bastante buena y otras veces pasaba jornadas enteras frente al cuadro, sólo para darle una o dos pinceladas.

 Más datos curiosos

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Leonardo tuvo que huir de Milán por la guerra con los franceses y pasó por Mantua, Florencia, Venecia y cuando el peligro fue menor, regresó a Milán, pero  quedó en la pobreza por la guerra, por lo que tuvo  que aceptar trabajos sueltos de ingeniero y encargos al azar como artista.

La Mona Lisa era la esposa de Francisco del Giocondo, por eso también se le conoce como La Gioconda y aunque era una dama rica, está pintada de negro y sin joyas como señal del luto que mantenía por su hijo que había muerto poco tiempo antes de que Leonardo hiciera la pintura.

Leonardo tardó 6 años en terminar La Gioconda, nunca se la entregó al verdadero propietario y fue vendida al Rey de Francia por 12,000 francos para ornato del Louvre.

La fama de Leonardo le valió para ser perseguido por multitudes cuando salía a caminar, fue el más reconocido y respetado artista en una época en que la competencia eran Botticcelli, Rafael y Miguel Ángel.

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