Las relaciones sexuales son de esos deleites de la vida que generan adicción. Cuando se interrumpe la vida sexual activa  mantenida por años, se originan en cuerpo y mente una serie de secuelas que pueden dañar de manera importante la calidad de vida de aquel que las sufre.

La falta de sexo por periodos largos se relaciona con un fuerte impacto en  la salud emocional, el desánimo y la apatía, la rutina, el aburrimiento, y el desinterés causan estragos en aquellos abstemios sexuales.

Mi amigo Alex, un español asentado en DF  desde hace 6 meses, me comentaba que desde que llegó a México no había podido entrarle a ninguna mujer local, según él, las mexicanas son  bien difíciles a la hora de ligar. Esto había repercutido en su vida sexual y por tanto en su vida diaria, me decía literalmente “ tengo un dolor insufrible en mis partes íntimas”.

El cuerpo lo pide y…

Cuando se ha llevado una vida sexual satisfactoria y activa que se deja de gozar por un largo periodo de tiempo, el cuerpo siente los efectos de esta falta del sexo en el organismo.

foto 10 2
Vía Pixabay

Riesgo de infarto.

En periodos de abstinencia sexual se pierde protección frente al riesgo cardíaco, dado que el sexo es un excelente ejercicio físico. Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Tufts, en Massachuset, Estados Unidos, muestra como la actividad sexual es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que se pueden practicar.

 La frecuencia sexual es un elevador clave del anticuerpo Inmuglobina A que se halla en  saliva y  mucosas corporales, y protege contra resfriados y otras infecciones.

Además, para los hombres, dejar de mantener relaciones sexuales se relaciona con un factor de riesgo para desarrollar cáncer de próstata, ya que el mismo estudio demuestra que eyacular frecuentemente conlleva un efecto  preventivo contra esta enfermedad en hombres de 20 a 50 años.

También con la abstinencia se le priva al sistema nervioso de un efecto analgésico natural, ya que las endorfinas que se liberan durante el sexo permiten aliviar ciertos dolores. Además, en la pareja, la falta de sexo suele  provoca desequilibrio emocional, infidelidades y rupturas.

images (1)
Vía Pixabay

La mente lo desea…

Existen algunas áreas en el cerebro que intervienen en el comportamiento sexual provocando una sensación de bienestar debido a todas las hormonas segregadas durante el acto sexual,. Por ello, cuando se produce un periodo de inactividad y se dejan de producir tales sustancias, el estado de ánimo se ve afectado, también la toma de decisiones e incluso a la memoria.

Con el sexo se libera dopamina, neurotransmisor que mejora la atención y la motivación; oxitocina, encargada de fortalecer los lazos afectivos románticos y sociales y andrógenos, que influyen en el humor y la percepción de la pareja.

Cuando se entra en un periodo de inactividad sexual, estas sustancias vitales para socializar y tener una vida feliz y de las que el organismo carece en ese momento, puede afectar a la salud emocional afectando al individuo que lo padece.

Mal Humor y Depresión.  La falta de sexo puede afectar de manera particular en el humor de las mujeres, debido a que tras un lapso considerable de tiempo sin relaciones se muestran malhumoradas e irritables. De acuerdo con un estudio llevado a cabo, por el sexólogo Norbert Livinoff, el bajo deseo sexual puede ser una consecuencia de la depresión, tanto en hombres como en mujeres.

También puede afectar a la autoestima. La inseguridad es otro de los grandes problemas de la falta  de sexo. La ausencia de actividad sexual puede ir minando poco a poco nuestra autoestima pudiendo de esta manera afectar a nuestras relaciones personales.

Si es tu caso y vives en abstinencia sexual, cualquier ejercicio, desde bailar hasta leer o apasionarte por alguna otra actividad, te ayudarán a segregar estas sustancias de forma natural. La doble ausencia de sexo y de ejercicio, resulta garrafal para los niveles de colesterol en las mujeres.

pieza 10 foto
Vía Pixabay

Compensar la falta de sexualidad con formas de sentirse activo sin que el estado anímico se tenga que alterar: practicar deporte o buscar otras pasiones y actividades que activen en el cerebro las mismas áreas del placer que el sexo.

Fuentes. Terra.es

Mujerhoy

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here