Con el todavía reciente fallecimiento del líder cubano Fidel castro es imprescindible hablar de la tierra bendecida por el azúcar y de su historia llena de ideales utópicos y contradicciones políticas y sociales; hablar de Cuba es, de entrada una posición difícil porque su mera mención se vuelve un objeto controversial, no hay forma de glorificar o satanizar a Fidel o a la historia cubana, aunque yo mismo me considere un fiero partidario de la idea, la historia y la revolución de la isla, intentaré darle a ustedes la visión más objetiva de algunos datos un poco perdidos entre la descomunal  masa de información que hay sobre el tema.

José Martí

Imagen de: http://www.nacionyemigracion.cu/
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Para entender un poco mejor la revolución cubana de la época de Castro debemos remontarnos a 1895 cuando Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo desembarcaron en el rio Duaba y en Playitas con su “Ejército de liberación” al que se unieron miles de campesinos e indigentes para liberar a Cuba del entonces yugo español. Martí muere el 9 de mayo de ese mismo año solo a tres meses de haber llegado a Cuba, su fallecimiento es prematuro pero potente, tanto que aún ahora se le celebra como “Apóstol de la revolución”, “Mártir de la libertad” y “Héroe Nacional”. La lucha del “Ejército de liberación terminó en diciembre de 1896 superados en número por las tropas españolas  comandadas por el general Valeriano Weyner.

Los españoles lo enterraron con todos los honores militares a pesar de que nunca disparó un arma de fuego y se volvió una pieza fundamental en los ideales de Fidel Castro; todavía en el prefacio de la Constitución cubana de 1976 se establece uno de los deseos de Martí: “Quiero que la primera ley de nuestra república sea que los cubanos veneren totalmente la dignidad humana”.

Fidel llega a Cuba con el Granma de forma muy parecida a como lo hicieron Martí, Gómez y Maceo.

Moncada

Imagen recuperada de: http://www.juventudrebelde.cu/
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Una de las razones por las que el asalto a las Barracas de Moncada fue un fracaso fue porque en principio no querían ni pensaban enfrentarse a los soldados, su idea original era apoderarse por sorpresa de la guarnición y de las armas, sus aires revolucionarios todavía no brillaban mucho y les costó caro, por las muertes y torturas que sufrieron una vez que fueron capturados.

Las órdenes fueron capturar a Castro sin vida pero no sucedió así porque la suerte lo favoreció y el oficial que lo capturó resultó ser uno de sus viejos conocidos de sus días de universidad.

Sartre

Cuando Sartre visitó Cuba en 1960 dijo que el gobierno de Castro era “una democracia directa y concreta… los gobernantes revolucionarios platican directamente con el pueblo, y de esta manera establecen un vínculo permanente entre la voluntad de las grandes mayorías del pueblo y las minorías gubernamentales…”

FMC (Federación de mujeres cubanas)

Se inaugura en 1960 y tiene como primeras tareas después de la revolución la de rehabilitar a las prostitutas y la creación de escuelas para mujeres enfocada a actividades distintas a las del hogar, para 1961 el porcentaje de maestras era muy elevado por lo que tuvieron un peso muy importante en la alfabetización de la población de la isla; también impulsaron a todas aquellas interesadas a unirse en la milicia, aunque su participación en la revolución desde Moncada y Sierra Maestra es fuerte, no es hasta 1984 que se integra formalmente la Unidad de combate femenina en las fuerzas armadas revolucionarias.

En 1985 Castro les alabó por ser más eficientes que los hombres y en la actualidad forman  la mitad de las tropas militares.

Al mismo tiempo la federación se encargó de enseñar a las nuevas generaciones por medio de una educación ideológica que se encargaba de crear consciencia cultural, técnica, política e ideológica en favor a las mujeres.

A pesar de todo lo bonito que suena lo anterior, como lo mencioné antes, las contradicciones en la isla eran muchas, en la parte ideológica eran una utopía bien lograda pero todavía en 1987 hay quienes decían lo siguiente:

“Legalmente, hombres y mujeres son iguales en Cuba. Hay igualdad en el trabajo y la familia, y se goza de iguales derechos y obligaciones. En la práctica, sin embargo, la igualdad no existe debido al prejuicio machista. Con campañas no puede erradicarse el machismo; es cuestión de persuadir y convencer a la gente. El machismo existe tanto en mujeres como en hombres; de hecho, las madres con frecuencia se lo enseñan a sus hijos.”

El logotipo de la FMC era una mujer con un niño en brazos y un rifle al hombro.

“Generación de Castro”

Después de la revolución, el crecimiento de la población en la isla se volvió desmesurado, en gran parte por la falta de preservativos.

Imagen recuperada de: http://www.hey-che.com/
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Castro fue un personaje utópico, no por crear una sociedad utópica, porque de eso estuvo muy lejos, pero lo es por saber aprovechar el momento histórico adecuado para hacer de una sociedad siempre explotada por personajes ajenos, una sociedad como pocas y sin precedentes que además le sobrevivió a sus hermanas socialistas fallidas del resto del mundo.

A Castro le sucedió lo mismo que a  Máximo Gómez y Antonio Maceo, es imposible mencionarlos sin que les hagan sombra sus revolucionarios caídos de manera prematura, El Ché y José Martí respectivamente; como un extra te dejamos una carta que escribe el Ché Guevara a sus padres explicando porque cayó preso, al parecer es la primera en la que menciona a Fidel Castro. La carta se publicó en el libro Aquí va un soldado de América, ed. Planeta, 1987, pag. 136 y 137.

Imagen recuperada de: http://www.taringa.net/
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México, julio 6 de 1956. Cárcel de la Gobernación.
Queridos viejos:
Recibí tu carta (papá) aquí en mi nueva y delicada mansión de Miguel Schultz, junto con la visita de Petit que me informó de los temores de ustedes. Para que tengas una idea historiaré el caso.
Hace un tiempo, bastante tiempo ya. Un joven líder cubano me invitó a ingresar a su movimiento, movimiento que era de liberación armada de su tierra, y yo, por supuesto, acepté. Dedicado a la ocupación de preparar físicamente a la muchachada que algún día debe poner los pies en Cuba, pasé los últimos meses manteniéndolos con la mentira de mi cargo de profesor. El 21 de junio (cuando hacía un mes que faltaba a mi casa en México pues estaba en un rancho de las afueras) cayó preso Fidel con un grupo de compañeros y en la casa figuraba la dirección donde estábamos nosotros, de manera que caímos en la redada. Yo tenía mis documentos que me acreditaban como estudiante de ruso los que fue suficiente para que se me considerara un eslabón importante en la organización, y las agencias de noticias amigas de papá  empezaron a bramar por todo el mundo.
Eso es una síntesis de los acontecimientos pasados; los futuros se dividen en dos: los mediatos y los inmediatos. De los mediatos, les diré, mi futuro está ligado a la revolución cubana. O triunfo con ésta o muero allá. (Esta es la explicación de una carta algo enigmática y romántica que mandé a la Argentina hace algún tiempo.) Del futuro  inmediato tengo poco que decir porque no sé qué será de mí. Estoy a disposición del juez y será fácil que me deporten a la Argentina a menos que consiga asilo en un país intermedio, cosa que estimo sería conveniente a mi salud política.
De todas maneras tengo que salir al nuevo destino, quede en esta cárcel o salga libre. Hilda retornará al Perú, que ya tiene nuevo gobierno y ha dado amnistía política.
Por motivos obvios disminuirá mi correspondencia, además, la policía mexicana tiene la agradable costumbre de secuestrar las cartas, de modo que no escriban sino cosas de la casa banales. A nadie le hace gracia que un hijo de puta se entere de los problemas íntimos de uno por insignificantes que sean.  A Beatriz le das un beso, le explicas por qué no escribo y le dicen que no se preocupe en mandar diarios por ahora.
Estamos en vísperas de declarar una huelga de hambre indefinida por las detenciones injustificadas y las torturas a que fueron sometidos algunos de mis compañeros. La moral de todo el grupo es alta.
Por ahora sigan escribiendo a casa.
Si por cualquier causa que no creo no puedo escribir más y luego me toca las de perder consideren estas líneas como de despedida, no muy  grandilocuente pero sincera. Por la vida he pasado buscando mi verdad a los tropezones  y ya en el camino y con una hija que me perpetúa he cerrado el ciclo. Desde ahora no consideraría mi muerte una frustración, apenas, como Hikmet: “Sólo llevaré a la tumba la pesadumbre de un canto inconcluso”.

Los besa a todos,

Ernesto

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