Cortesía: Lulú Urdapilleta/OCESA

La noche del pasado jueves 22 de marzo, el Teatro Metropolitán abrió sus puertas para ser testigo del cierre de la gira “El Origen” de la cantautora Ely Guerra. 

Fue muy notorio que desde antes de entrar al evento, se podía percibir la magia de la noche, ya que se sentía entre la gente el entusiasmo por poder disfrutar una vez más el talento indiscutible de Ely Guerra. Desde la distancia pude escuchar a un par de chicas comentando entre ellas cosas como: “Ely es una fregona, y cada que la veo logra sorprenderme y emocionarme” u “Ojalá cante la rola de ‘Mi playa’, porque me hace llorar y es pura poesía”.  Entre elogios y emoción llegué a las puertas internas para tomar asiento, el público ya esperaba ansiosamente y después de poco tiempo una voz dio la tercera llamada para que el show comenzara.

En seguida el recinto se oscureció  y  con una tenue iluminación se abrió el telón; de inmediato los primeros acordes de  piano sonaron, a cargo de su entrañable amigo y músico de años atrás Nicolás Santella,  seguidos por una guitarra.

Ahí fue donde apareció sentada con un vestido blanco y su guitarra rosa en mano; entonando la primera canción de su repertorio, “Para ti”, en la que comentó encontrarse feliz y enamorada por estar ahí, para llevarnos de la mano contando una historia ligada a sus canciones mostrando cada faceta del amor ¿y por qué no? también del otro lado de la moneda, el desamor…

Cantando y recorriendo cada parte de esta historia narrada por ella misma prosiguió en la interpretación de  éxitos como “Tu boca”, “Prometo Ser”, “Ángel de Amor”. Paseando así a los asistentes en cada fase de profundos sentimientos, para iniciar con la fase del desamor, la parte que puede llegar a ser amarga.

Interpretando temas como “El Triste”,  –conocida a voz de José José–  , “La Llorona”  y “Júrame”, tema con el que dio terminado el primer tiempo para hacer una pequeña pausa y volver vestida de negro, emergiendo desde la parte de atrás del teatro, caminando hacia el escenario entre gritos de euforia por parte de su público,que aumentaron al descubrir que la canción próxima a disfrutar era “Solamente una vez”, escrita por el cantautor mexicano Agustín Lara. Tiempo después interpretó “Colmena”

Otro factor que llamó mi atención, fue que todo el tiempo se notaba la complicidad que comparte con sus fans, esa sensación de familiaridad, como si se conocieran íntimamente desde hace mucho tiempo; para mi fue notorio que “La Guerra” como le llaman sus fans mantiene un lazo estrecho con su público y complaciéndolos prosiguió cantando temas de antaño como “Quiéreme mucho”  y “Ojos claros, labios rosas.”

Fue cuando se percibió esa sensación que a nadie le gusta: se acercaba el fin del evento. Dio las gracias y reapareció para cantar acapella sin micrófono, estremeciendo así a los asistentes con su tema “Vale que tengas”, enviando amor por la situación tanto política como social que el país ha enfrentado: “Porque en el dolor se sabe crecer”, comentó.

Agradecida con sus seguidores concluyó el último concierto de una de sus giras donde mostró una nueva faceta, despidiéndose agradecida y recibiendo una ovación de pie por parte de sus seguidores.

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