Creí que cuando miraba sobre mi escote era normal, que debía obedecer cada instrucción suya, incluyendo quedarnos solos y soportar sus “piropos”, hasta que un día decidí a alzar la voz.

La Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, define el acoso laboral como “una forma de violencia, en la que si bien no hay subordinación, hay ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que se realice en uno o varios eventos.”

El acoso sexual también es violencia. Si en tu área de trabajo tienes algún compañero, compañera, o jefe que se intenta sobrepasar contigo, ¡ALERTA!, todo puede comenzar con una simple mirada e ir más allá de lo que imaginas.

Infografía acoso sexual

¡Ojo!, el hecho de que uses falda o escote no significa que el alburearte o decirte frases subiditas de tono esté bien, recuerda que si lo permites darás pie a que otro tipo de situaciones pasen.

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¡Hazle frente!

Lo más importante es identificar si has sufrido acoso sexual. Si descubres que sí lo has vivido, lo primero que debes hacer es denunciarlo ante las autoridades correspondientes, eso sí, muéstrate fuerte y segura. Por nada del mundo dejes que afecte tu vida, recuerda que el acosador es un completo cobarde y débil que necesita adoptar una posición dominante para sentirse fuerte.

No te calles, platica con una amiga, compañero, o hasta a tu propio jefe lo que te sucede. Hablar, comunicar, escribir, relatar, dibujar sobre el acoso es una terapia que ayuda a liberar el estrés y superar esta etapa.

A pesar de que puede ser una experiencia muy fuerte, recuerda que está en ti el querer superarla, alzar la voz y ser fuerte.

¡Basta de sumisión!

Fuentes: SCJNSCTThe guardian

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