Concursos de Belleza: detrás de las reglas del juego

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Jeweller George Wittels holds a crown designed by him and used in several Venezuelan beauty pageants at his store in Caracas September 13, 2014. Venezuela's famed models and aspiring beauty queens are struggling to doll themselves up. In a country that glorifies voluptuous women and opulent beauty pageants, even basics like deodorant are now at times tricky to find as strict currency controls have led to a scarcity of dollars for imported goods. Picture taken on September 13, 2014. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: FASHION POLITICS SOCIETY)

Uno de los incidentes con los que cerramos 2015 fue el protagonizado por Miss Colombia, Miss Filipinas y el presentador Steve Harvey,  en donde él coronó por error a la participante latinoamericana, cuando la ganadora “oficial”,  fue la Filipina Pía Wurtz.

Esta situación se ha prestado a burlas, especulaciones y, sobretodo, a críticas que cuestionan severamente a este certamen de belleza; los comentarios negativos se acrecentaron después de las declaraciones de Miss Colombia en las que puso en duda  el concurso y sostuvo que lo acontecido aquella noche fue humillante para ella, para su nación y para toda Latinoamérica.

Comprendo el sentir de la señorita Ariadna Gutiérrez, sin embargo, este tipo de situaciones son, en cierto modo, predecibles desde el fondo de la organización del concurso. Pero antes de hacer una crítica, debemos conocer los orígenes de estos eventos.

Se sabe que las competencias de belleza tuvieron sus inicios en el siglo XIX; sin miss_universo_2embargo su apogeo se dio durante la Segunda Guerra Mundial, porque estos espectáculos eran llevados para entretener a las tropas norteamericanas que estaban en combate.

En esa época, se tomaba en cuenta, no sólo la apariencia de las participantes, también los talentos que ellas pudieran tener. Por lo general eran artísticos: baile, canto, acrobacias, etc. La prueba de talento fue cambiando por una sección de preguntas y, conforme se fue dando la apertura de la mujer en la sociedad, se buscó que las participantes fueran, además de todo, estudiantes universitarias.

Los criterios a calificar siempre están basados en cuestiones corporales: 25% para el desfile en traje de baño, 25% para el desfile en traje de noche, y 50% a la sección de preguntas. A pesar de que ésta última llega a ser la que tiene mayor peso, las participantes no pueden avanzar hasta esta parte de la competencia sin haber pasado con anterioridad las otras dos fases.

Además, cabe mencionar que las preguntas son formuladas por los jueces –los cuales, la mayor parte de las veces desconocen lo que están cuestionando-, o por el público. Estos últimos han sido los que han metido en serios aprietos a las participantes ya que sus preguntas son  para las que menos van preparadas.

Ahora con la difusión que se ha tenido en Internet y el rastro que se ha dejado en vídeo, muchas de las respuestas se han vuelto una especie de Trending Topic, donde se deja al escrutinio público contestaciones tipo “Confucio es el chino- japonés que inventó la confusión”, u otras que salen como tema en conversaciones donde se busca argumentar que una mujer guapa no puede, ni tiene el derecho de ser lista.

Ahora bien, hay que mencionar que el concepto de belleza, según variados intelectuales, es tan amplio que puede abarcar lo “feo” y lo “grotesco”. Cabe precisar que cada sociedad y cultura tiene su prototipo de mujer hermosa a seguir: mientras para los japoneses una fémina que posea una sonrisa con dientes chuecos es bella, para los tailandeses entre más anillos lleve una mujer en el cuello más atractiva les parece.

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Si el concepto de Belleza es tan amplio, ¿Por qué este tipo concursos, y para ser más específicos Miss Universo, propone como ganadora a mujeres cuyo prototipo corresponde, en mayor o menor grado, a modelos occidentales?

Si bien, en los últimos años, este tipo de competencias se ha abierto a tener una variedad de mujeres con distintas características, hay rasgos que  no cambian. Por ejemplo la estatura que, por lo general, supera al 1.70; la complexión delgada, los ojos  grandes, nariz afinada, entre otros.Es como  mirar a la misma mujer, sólo que en distintos matices de tez y peinado.

¿Miss Universidad?

Hace poco, curioseando en Facebook, me encontré con la convocatoria para ser “Miss Filosofía y Letras 2015” por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Al principio, dudé de la autenticidad de la publicación; sin embargo, he observado de igual manera cómo, en últimas fechas, diversas instituciones educativas del país han organizado concursos de belleza cuyo fin es encontrar a la mujer que equilibre belleza e inteligencia al mismo tiempo.extra, mensaje de daniela guzmán, srita uanl 2013_0Mi duda e ironía se dirige a  quienes que lanzan este tipo de convocatorias, cuyos fines son evidenciar que belleza e inteligencia no van de la mano. Si bien en estos concursos de belleza que se realizan en las universidades tienen que presentar un proyecto que vaya de acuerdo a la carrera que están estudiando, éste no tiene valía si la chica no pasa las fases anteriores en las que modelan en traje de baño y traje de noche.

¿Alguien puede pensar en los niños?

Por otro lado es lamentable que en este tipo competencias se ha tratado de incluir a las niñas. Ellas, bajo la bajo la presión ejercida por sus padres o tutores -mayoritariamente por sus madres -, abandonan su imagen infantil y son sometidas a pesados procesos en los que son hipersexualizadas.783271365463786-concursos-de-bellezaEntonces podemos preguntarnos, ¿Acaso este tipo de eventos no les impone el tipo de mujer que a los hombres les debe gustar y, por otro lado, el modelo al que toda mujer debe aspirar a ser?

Pero, como se dice en mi pueblo: “La culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre.” Detrás de todas las participantes,  hay un grupo de personas cuyos objetivos son muchos: económicos, políticos, culturales, sociales, etc. Ellos son los responsables de crear una “muñeca de ocasión”, que al terminar el año, será desechada y llevada al olvido, en caso de no cumplir las expectativas planteadas, tal como lo plantea en su libro, “Señorita México”, del escritor Enrique Serna.

Fuentes:

Proyecto Kahlo, Para que sirve una reina de la belleza

Reinas de belleza en Universidades de México

El Tiempo, Miss Universidad

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