Soy mamá primeriza y hasta hace un año sabía poco (o nada) acerca de maternidad y bebés. Uno de los temas más confusos para mí era si amamantar o no.

Al llegar a mis primeras consultas de control de embarazo, me dieron un folleto con información muy general hablando del tema. Decía que la recomendación era dar 6 meses de lactancia exclusiva. Ahí comenzaron las dudas y me fui corriendo a consultar a Google.

Por un lado, yo tenía el recuerdo de bebés muy pequeños tomando biberón, y los más grandes sentados a la mesa comiendo papilla. Entonces, ¿cómo que 6 meses de amamantar? ¿Qué no era algo que se les daba sólo de recién nacidos porque después ya está aguada? ¿Qué no había que enseñarles lo más pronto posible a tomar biberón?

Fotografía parte del proyecto de Jade Beall que busca promover y normailizar la lactancia en público

Por otro lado en Internet me encontré con algo así como una revolución de la teta. Desde Wikipedia hasta la página de la OMS y UNICEF, pasando por Know-How y grupos de Facebook, todos hablaban de las maravillas de la lactancia materna y la importancia de prolongarla idealmente hasta los 2 años del niño. (¡Dos años!).

Comencé a platicarlo con mi familia y amigas, me encontré con experiencias muy alejadas de lo que se hablaba en Internet. Por muy diferentes razones algunas no habían amamantado nunca y otras no habían pasado de los tres meses. Sólo algunas habían extendido la lactancia hasta los 10 o 18 meses.

Decidí hacerlo. Cuando mi bebé nació, a los 20 minutos me lo llevaron para pegármelo. El recién nacido actúa por instinto, busca, encuentra y chupa. En teoría en ese momento ya hay leche (calostro) y el resto debería ser una escena de película a blanco y negro con telas vaporosas flotando alrededor y la cara angelical de la mamá en medio de uno de los cuadros más tiernos que se hayan visto jamás. Pero no siempre es así.

Hay dificultades, hay etapas de adaptación, hay dolor, confusión, incertidumbre y una chamba por parte de madre e hijo. En ocasiones esas etapas no son tan fáciles para ninguno de los dos y se desiste para dar paso a la lactancia artificial (leche de fórmula).

La preocupación más común es que no se tenga suficiente leche. Deseaba que mi chichi fuera transparente para ver qué cantidad había y cuánta se tomaba el bebé. La enfermera me tranquilizó explicándome que si el niño no lloraba es que no tenía hambre. ¡Claro! ¡Tan obvio! Pero es una de las principales dudas a las que se enfrentan las madres primerizas.

A partir de ahí he recibido apoyo e información de amigas y mujeres de mi familia que me han asesorado para hacer más llevadero y efectivo el trabajo de amamantar. Quizá sin su ayuda no lo hubiera logrado.

La Organización Mundial de la Salud promueve en todo el mundo la lactancia materna y pretende derrumbar mitos, (que no se tiene suficiente leche, que no nutre, que le hace daño al lactante), y eliminar tabús y dificultades para llevarse a cabo (amamantar en público, falta de permisos de lactancia en el trabajo, inadecuado almacenamiento de la leche que se extrae).

Yo hago leche, ¿Cuál es tu súper poder?

¿Por qué su importancia? Por los beneficios para la madre y el bebé que a su vez disminuyen problemas de salud pública mundial:

  • Contiene los nutrientes perfectos para cada etapa del bebé (¡sí! La leche materna se ajusta a las necesidades del lactante durante todo el tiempo que éste amamante, nunca deja de ser nutritiva)
  • Es de fácil digestión
  • Protege contra bacterias y enfermedades (tiene la capacidad de generar anticuerpos específicos que el cuerpo de la madre “detecta” por medio de la saliva del bebé)
  • A largo plazo ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y obesidad
  • Disminuye significativamente el riesgo de cáncer de mamá y ovario en la madre
  • Ayuda a perder peso del embarazo en la madre.

La OMS y la UNICEF divulgan información para promoverla y protegerla con políticas públicas que favorezcan a la madre en su decisión de amamantar. Desde 1992 existe La Semana Mundial de la Lactancia Materna.

Cartel difundido por la OMS como apoyo y promoción de la lactancia materna

La decisión la tiene cada mamá. Y para tomarla hay que tener información confiable.

Para saber más checa este link donde se extrae parte de un documento emitido por la UNICEF que hace una comparación entre la leche humana y la leche de vaca :

http://www.unicef.cl/lactancia/docs/mod01/Mod%201beneficios%20manual.pdf

Si ya estás en esto y necesitas apoyo, asesoría, consejo y más información, acércate a La Liga de la Leche. Hay muchos grupos en Facebook pro-lactancia como “Consultas ALBA Lactancia”. O puedes bajar “LactApp, consultas de lactancia” que es una aplicación con información efectiva.

Yo llevo 3 meses. ¿Seguiré? Mi deseo es que sí, pero no sé a qué situaciones me vaya a enfrentar que puedan hacerme desistir, ya les contaré.

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