Imagina esta escena: una mujer con blusa sin mangas y falda, sin depilarse piernas ni axilas aparece en un lugar concurrido. ¿Qué pensarías de ella?
La cuestión es que deberíamos pensar de ella exactamente lo mismo que si apareciera con zapatos negros o rojos: eligió lo que para ella es mejor.
Cuando iba en la secundaria, el tema de la depilación era una gran preocupación para todas. Los días que tomábamos clases de deportes y había que ir en short, más valía que fueras bien depiladita porque las burlas y comentarios eran crueles y sin piedad. Además de todo se esperaba que no te rasuraras, si acaso se te veían los puntos rojos o la irritación, la burla era igual ¡Cómo te habías atrevido a usar rastrillo! Eso era poco delicado y femenino.
Incluso decíamos que jamás debíamos olvidar rasurarnos las axilas por si en un asalto nos pedían que levantáramos las manos, o de plano nos quitaban la ropa, no debíamos ser el punto de atención por no ir rasuradas.
¡Qué fastidio! ¡Qué manera de chingarnos unas a otras! Claro, porque las críticas más severas eran entre nosotras.
Y como buenas adolescentes inseguras e impresionables, nos creímos que se debía andar rasurada tanto como se debía uno lavar los dientes. Nunca nos cuestionamos la razón, pero ¡vamos! A estas alturas de la civilización y con todo lo que hemos aprendido que nos lastiman las diferencias, las segregaciones, los estereotipos ¿Seguimos con el juego de tragarnos reglas de belleza?

¡Es que no depilarse es antihigiénico! Este es uno de los primeros argumentos que saltan ante la imagen de una mujer con pelos. No es así. Los vellos de hecho protegen contra virus e infecciones, esa es su función, para eso existen.
¡Seguro haz de ser lesbiana! La decisión de no depilarse no tiene absolutamente nada que ver con las preferencias sexuales.

¡Las feministas son todas unas fodongas marimachas y por eso no se depilan! El feminismo en varias de sus vertientes, defiende el derecho que todas y todos tenemos a decidir sobre nuestros cuerpos. Así que tenemos feministas que se depilan y machistas que no se depilan.
¡Querer depilarse es parte de la naturaleza femenina! Como si fuera parte de la programación al nacer: en su momento tendrás la necesidad fisiológica de rasurarte. ¿Pero qué creen? Que no es así.

Carteles de publicidad sobre depilación femenina
Publicidad de 1925 y 1926 incitando a liberarse del vello

La depilación es relativamente nueva y es además un invento de la industria. Por ahí de 1930 ante el uso de faldas y blusas sin manga, se detectó una oportunidad en el mercado y se creó la necesidad entre las mujeres, sobre todo las de clases económicas altas.
De ahí, que en nuestra necedad de parecer más adinerados de lo que somos, las mujeres de clase media empezaron a imitarlo. Claro, todo estaba planeado por la publicidad que no sólo sugirió que podíamos depilarnos si queríamos, si no que lanzó el mensaje de repudio hacia el vello femenino y creó la necesidad de eliminarlo porque era algo desagradable.
En 2013, Paloma Goñi, periodista del Huffington Post publicó en su columna un texto titulado “¿Y si no me depilo?” acerca de su experimento de no depilación. Causó un revuelo en redes sociales, que no sólo abrieron el debate, si no que dejaron al descubierto la aberración de la mayoría de la gente por el vello femenino. Comentarios agresivos y repulsivos que parecían no muy lejanos a aquellas actitudes racistas que impedían a los negros viajar en un autobús con blancos o ir al mismo baño.

Paloma Goni sin rasurarse
Paloma Goni en su experimento de no depilarse durante 7 meses

¿Debería importarnos tanto la decisión de depilarse o no depilarse? Si incluso han tratado esto como un acto de rebeldía y revolución ¿No será que estamos metiéndonos demasiado en los cuerpos, vidas y decisiones de los demás? ¿En verdad somos una sociedad tan inmadura y vulnerable ante los estereotipos de belleza impuestos y nos los tragamos sin cuestionar?
Mi cuerpo y los vellos que hay en él, son mi decisión y sería muy agradable que ni siquiera tuviera que pedir respeto por ello.

Fuentes:

¿Y si no me depilo?

Historia de la depilación, Aires de cambio

Tesis sobre la depilación en Estados Unidos, por Kristen Hansen

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