Hace unos meses escribí un texto aquí, “Por mi derecho a andar peluda” y hablaba precisamente acerca del derecho que tenemos (o deberíamos tener) sobre decidir si nos depilamos o no.

El tema, fuera de ser algo banal, en realidad tiene un fondo que implica cuestiones de género, de moda, discriminación, publicidad y tiene mucho de historia, pero lejos de lo que muchos creen, la razón no tiene que ver con higiene, sino con moda.

Se han encontrado evidencias de que en el antiguo Egipto, hombres y mujeres usaban ungüentos para depilarse; sin embargo, en la historia moderna, no se tiene registro de esta tendencia sino hasta después de los años 30’s en Estados Unidos.

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Fuente: Giphy.com

El factor determinante para que el acto de depilarse entre las mujeres se extendiera y “llegara para quedarse” hasta el punto en el que por muchos años se dio por hecho que era obligación y condición necesaria de la mujer depilarse, tiene que ver meramente con cuestiones estéticas, con la moda y con publicidad.

Las tendencias y estilos en la ropa cambiaron a inicio de los años 20’s mostrando más piel. Blusas sin manga y vestidos y faldas más cortas, abrieron la posibilidad a la industria de rastrillos y cremas de afeitar que hasta ese momento eran exclusivas para hombres, y junto con los publicistas comenzaron una campaña para motivar a las mujeres a lucir una piel lampiña.

La revista Harper’s Bazaar contribuyó de manera importante a esta nueva tendencia, haciendo afirmaciones como “La mujer de moda dice que las axilas deben ser tan suaves como la caray resaltando cómo es que la mujer actual disfrutaba de tener una piel suave y libre de vello.

Publicidad de la época exaltando la belleza de ser lampiña. Fuente: airesdecambio.com
Publicidad de la época exaltando la belleza de ser lampiña. Fuente: airesdecambio.com

Las mujeres adoptaron rápidamente esta tendencia. Quizá era una forma de seguir empoderándose de su cuerpo y decidiendo sobre él. Las industrias relacionadas con la depilación, no tardaron en lanzar y adaptar productos enfocados a su mercado, y la moda se convirtió en un hábito que con el paso del tiempo se transformó en un hecho. Pocas mujeres no lo hacían, o al menos, no se dejaban ver.

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Fuente: Giphy.com

Y es que en ocasiones se convierte en un fastidio. Hay días que no da tiempo, no hay ánimo o simplemente se olvida, pero si andamos en pantalón y con blusas con mangas, nadie nos ve y no hay delito que perseguir.

Pero si acaso nuestro outfit va a dejar ver un poco de nuestras zonas peludas, entonces si que dedicamos el suficiente tiempo para depilar.

Vía: artificialidad.com

De aquellos años 30 a la fecha, la depilación era algo normal, incuestionable y se espera que una mujer que presuma de cuidar de si misma y de su apariencia, obviamente estará depilada. Todas estas décadas así ha sido; incluso, en intervenciones médicas, quirúrgicas o revisiones, se establecía como requisito la depilación (en mastografías, colposcopias y al momento del parto, se rasuraba por completo aludiendo a cuestiones higiénicas) sin embargo, en los últimos años, algunas mujeres hartas de el estigma, han decidido dejar de depilarse, y además promueven que se respete, que no se juzgue y que se considere tan normal como depilarse. La Organización Mundial de la Salud ha establecido dentro de sus recomendaciones para un parto respetado y humanizado, que no es necesaria la depilación ni el rasurado púbico en la labor de parto.

La decisión es totalmente personal, al no tratarse de un asunto de higiene (como muchos creíamos) podemos entonces esperar que cada quien establezca que tan estético o no es para si mismo, y entender que estamos hablando de una moda que apenas tiene 90 años existiendo y que para algunxs esta en proceso de extinción.

¿Tú crees que eso suceda?

Fuente: Bellezapura.com
Fuente: Bellezapura.com

 

Fuente: Recomendaciones de la OMS para la prevención y el tratamiento de las infecciones maternas en el periparto 

Imagen de portada: Taringa

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