Uno de los consejos que me dio mi mamá cuando yo empezaba a “andar de novia” fue: “No te cases con la esperanza de que algún día él va a cambiar”. Hoy le doy toda la razón porque comenzar una relación luchando por cambiar al otro, es una batalla en la que es casi un hecho que perderemos, o peor aún, nos perderemos.

Ante esto, a mí me saltaba una inquietud: está bien, eso yo lo entiendo, pero, ¿y si mi pareja no lo piensa así? ¿Si está conmigo pensando que las cosas que a él no le gustan de mí, algún día las cambiaré? ¿Qué tipo de relación se construiría al paso del tiempo?

Cuando estamos en la etapa del enamoramiento, es fácil engañarnos. Sus lindos ojos, su sexy cuerpo, sus palabras bonitas, su hobbie súper interesante, nos nubla y preferimos no pensar en las cosas no agradables, mucho menos pensar a futuro, ¿para qué amargarnos la existencia si lo que estamos sintiendo es intenso y apasionado?

“Los sentimientos tienen que ser analizados, criticados, transformados, para poder cambiar algunas de las cosas con las que no estamos de acuerdo o para afianzar en algunas cosas que sí, no separar sentimientos, emociones, afectividad y razón, al contrario, no podría haber razón sin afectividad y aspiramos a que la afectividad convertidas en sentimientos pueda apelar a la razón” explica Marcela Lagarde, cuando habla sobre las negociaciones del amor.

Confrontar más allá de la idealización, es importante para ir caminando hacia relaciones saludables.

Y es que, llevadas sólo por la emoción pueden pasar los días, meses y finalmente los años en los que un día nos encontramos haciendo una vida con ese alguien; una vida que hicimos sobre la marcha, sobre lo que fue saliendo y nos encontramos ya sombríxs, aprisionadxs y perdidxs. Pueden pasar veinte, treinta o hasta cincuenta años de relación, pero seamos sincerxs, a veces casi desde el inicio, sentimos que empezamos a perder algo de nosotrxs.

¿Por qué nos pasa esto? Quizá es que nos vamos de largo con la idealización o ¿Cuántas veces no nos hemos escuchado decir que preferimos no hacer o decir tal cosa “por no pelear”, “para no alterarlx”? Tenemos miedo a confrontar; y nos vamos abandonando, nos justificamos en que queremos mantener la armonía; le tememos al día que nuestra pareja se desilusione de aquello que nunca quisimos mostrarle o que no hubo tiempo o que nunca platicamos, o eso que conocía y que no le gustaba y todo este tiempo estuvo intentando cambiar de nosotros.

¿Por qué al paso del tiempo nos sentimos perdidxs dejando atrás la ilusión del inicio?

¿Podemos entonces vivir en pareja sin abandonarnos a nosotrxs mismxs y dejando de lado la guerra por cambiarnos el uno al otro?  ¿Cómo?

Marta G. psicóloga, sexóloga, terapeuta de pareja y colaboradora de proyecto-kahlo dice en su artículo Creando un mapa juntos: …Ceden a los deseos del otro aún a pesar de no estar convencidos, se dejan llevar y entierran esa parte suya 3 metros bajo el suelo, deseando que un día no vuelva en modo zombie a perseguirles”.

Para no convertirnos en zombie, es indispensable conocernos más allá de la idealización, platicar las cosas trascendentes, conocernos a nosotrxs mismxs para poder plantear los asuntos relevantes. Casarse o no, tener hijos o no, vivir juntos o no, gato o perro, relación abierta o monógama, gastos compartidos o no, estabilidad o aventura; cuando conocí a mi actual esposo, hablamos mucho (¡mucho!) de todos estos temas, hubo confrontación y con esto, la duda de si seguir o no.

Cuando yo me enfrenté a la decisión de entrarle al matrimonio, fui clara en aquellas cosas que eran trascendentes para mí y que no podía permitir anularlas porque entonces, me anulaba a misma, por otro lado sabía que debía aceptar aquellas que él defendía, aunque no fueran del todo de mi agrado (oía a mi madre decir “no pienses que un día él va a cambiar”).

¿Difícil? ¡Sí! Dificilísimo. Requiere un compromiso real por parte de cada uno, una chamba continua acerca de conocerse a uno mismo. Pero hay que recordar que lo importante siempre será no perdernos en el intento -Estar con alguien no debe significar perderte a ti mismx. Negociar no es ceder pero tampoco imponer-

Fuente: Conferencia de Marcela Lagarde: “Claves feministas para las negociaciones en el amor”. CEP de Granada, noviembre de 2011 “https://www.youtube.com/watch?v=GQCy_zXjDVk

“Creando un mapa juntos” Marta G., proyecto-kahlo.com

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