Cuidamos nuestro cabello y le invertimos tiempo, dinero y esfuerzo. Que se vea bien, que huela bien, que esté saludable. Le preguntamos al estilista y compramos los productos que nos recomienda. Eso está muy bien pero ¿hacemos lo mismo con otras partes igual o más importantes de nuestro cuerpo?

Nuestra vagina a veces no recibe la atención que necesita. Creemos que con la colposcopia anual estamos haciendo lo necesario y la realidad es que es una zona tan delicada que debemos cuidarla tanto o más que a nuestro cabello y en ocasiones la exponemos a factores de riesgo que ni siquiera sospechamos que son inadecuados.

Aquí un listado.

1.- Sexo sin protección. En primer lugar por la importancia y la incidencia de infecciones de transmisión sexual por no usar protección. Entre los daños que causan al cuerpo se encuentra el deterioro de sensibilidad en los labios vaginales e incluso la deformación.

2.- Productos de higiene femenina. La creencia de que las famosas “duchas femeninas” ayudan a prevenir infecciones, puede no ser del todo cierta. El uso prolongado y sin prescripción médica, pueden causar infecciones y resequedad vaginal. Antes de utilizar un producto de venta libre, consulta con tu ginecólogo.

3.- Sexo agresivo. A pesar de lo satisfactorio que puede ser o incluso en algunos casos necesario para alcanzar un orgasmo, se debe ser cuidadoso, de común acuerdo y con comunicación de por medio para “no pasarnos de la raya” pues en situaciones excesivas puede causar traumatismo vaginal.

4.- Métodos anticonceptivos sin revisión. Algunos espermicidas y el anillo vaginal pueden llegar a causar cierta irritación. Si esta no se atiende adecuadamente y se consulta con el ginecólogo, podría complicarse y llegar a ser muy molesto causando algunas laceraciones. Junto con estos anticonceptivos es mejor consultar qué producto usar para evitar la irritación.

5.- Variaciones en los niveles hormonales. Hay enfermedades (diabetes, hipertensión) condiciones propias de la naturaleza femenina (menopausia, lactancia, embarazo) o situaciones emocionales (depresión, ansiedad) que provocan resequedad vaginal. Si no se tiene la atención necesaria, esta resequedad puede causar dolor al tener relaciones, y pérdida de elasticidad. No se tiene que sufrir innecesariamente. Con la prescripción del médico para un lubricante vaginal pueden evitarse el dolor.

6.- Parto vaginal y envejecimiento.  En estas dos circunstancias, se pierde el tono muscular en la vagina y la elasticidad llevando a sensaciones de incomodidad diarias y a dolor al tener relaciones sexuales.

 

¿Cómo debemos cuidar nuestra vagina?

  • Relaciones sexuales con protección
  • Visita periódicamente a tu ginecólogo y tus revisiones anuales de Colposcopia y Papanicolau
  • Una correcta higiene vaginal. No se recomienda usar duchas vaginales ni jabones perfumados. Los tampones perfumados pueden ser contraproducentes. Y si utilizas juguetes sexuales mantenlos limpios con los productos especializados para ello.
  • Consulta a tu médico ante cualquier síntoma de alerta como irritación, mal olor, secreción irregular o comezón
  • Ejercita tu vagina con los ejercicios de Kegel

Fuente: Salud180, Lincy Acosta, MedlinePlus

 

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