El orgasmo, ese instante tan expectante, esperado, valorado (o sobrevalorado), tan buscado, anhelado, fingido y  perdido. Si en la mayoría de las ocasiones el orgasmo se convierte en la meta alcanzada de la relación sexual, o en el indicador de haberlo hecho bien, ¿qué pasa cuando éste no llega?

La anorgasmia es mucho más común de lo que muchos queremos aceptar. Nos creemos bien liberados y sin tabúes y hablamos de sexo y lo relacionado a él sin pelos en la lengua, pero a la hora de hablar de dificultades o situaciones como la ausencia del orgasmo, nos callamos, sigue siendo algo oculto.

Es muy probable que todas y todos hayamos pasado por etapas de anorgasmia (se estima que el 40% de las mujeres y el 10% de los hombres han tenido episodios anorgásmicos en alguna de sus variantes), y es muy probable también que no queramos hablar de eso por la alta expectativa que generamos alrededor de una relación sexual.

Según el Libro de la Salud del Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación BBVA, el término anorgasmia hace referencia a las dificultades en la mujer para alcanzar el orgasmo. La Psicóloga Sophía Susana Rodríguez, egresada de la Universidad Autónoma de Nayarit explica: “La anorgasmia es la incapacidad del ser humano para alcanzar un orgasmo, según las estadísticas, se presenta más en mujeres que en hombres, pero no sería preciso afirmar que sólo afecta a ellas”.

Existen cuatro tipos de anorgasmia:

1.- Primaria: Esto es cuando nunca se ha tenido un orgasmo.

2.- Secundaria: En algún momento de la vida sexual se tuvieron orgasmos y de un momento a otro se dejaron de tener.

3.- Absoluta: No se puede conseguir el orgasmo de ninguna forma (masturbación, coito, estimulación…).

4.- Relativa: El orgasmo se consigue sólo con una forma determinada (masturbación, coito, estimulación…) y por ninguna otra.

Según datos de la AMSSAC (Asociación Mexicana para la Salud Sexual A.C.) la mayoría de las veces esta disfunción responde a factores psicológicos y no fisiológicos. El aspecto social puede ser un factor influyente: “a la mujer se le tiene vetado sentir placer, el estar satisfecha, decir lo que quiere y lo que siente…puede llegar a crearle confusión… cae en esta preocupación constante que no le permite sentirse totalmente libre para disfrutar de su sexualidad”, señala la Psicóloga Rodríguez.

Además de que los factores emocionales, parecen ser más relevantes para las mujeres: “nosotras necesitamos diversos factores emocionales, sentirnos tranquilas, equilibradas y sin inhibiciones y si la mujer no tiene estas necesidades cubiertas, difícilmente se sentirá completamente satisfecha” comenta al respecto.

Como en muchos temas sexuales, el tabú, las falsas expectativas y el entorno y presión social, convierten problemas normales y cotidianos, en disfunciones y trastornos más complejos de resolver.

La comunicación con la pareja, contigo una misma y en niveles más severos de anorgasmia, con un profesional en la materia, podrán dar una solución efectiva para dejar de sufrir en silencio y vivir una vida sexual plena y saludable.

La terapia psicológica es una herramienta, pues “se tratan aspectos muy profundos y se puede llegar al punto exacto donde se generó la inhibición”, concluye la Psicóloga Sophía.

Fuente:  www.amssac.org, Libro de la Salud del Hospital Clínic de Barcelona y la Fundación BBVA, J. Rodés, J.M. Piqué, Antoni Trilla, 2007. Auxiliares de Enfermeria del Servicio Vasco de Salud-osakidetza.

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