Violencia obstétrica: ¿Crees que has sido víctima?

0
669

Estoy embarazada, en estos casi 9 meses hay una constante que me aterra y para la que a veces no encuentro más solución que cruzar los dedos y pensar “que no me toque a mi” : violencia obstétrica.

Con mi decisión de embarazarme,  tenía conciencia de situaciones que ocurrirían y que estoy dispuesta a vivir, pero sufrir violencia obstétrica es algo que no depende de mí, ni de que me informe o no al respecto.

https://unsplash.com/
https://unsplash.com/

¡Vamos!, estamos en manos de alguien más en un país donde se comienza a hablar del tema (apenas hace unos meses se mencionó el tema en el congreso del DF y aún no han solucionado algo al respecto).

Cuando comencé a leer sobre el tema me di cuenta que ya me había enfrentado a una situación tipificada como tal  en una de mis consultas,  en una clínica particular: la enfermera me comenzó a hablar acerca de los abortos espontáneos y lo común que era verlos ahí en la clínica (me incomodaba el tema de la plática, porque  lejos de ser informativa, era morbosa).  Sin que yo se lo pidiera, me enseñó una foto de un feto abortado. No la voy a describir, pero no era una imagen documental, era una foto que tomó ella con su celular.

No se lo comenté a nadie porque consideré que era un incidente menor y frente a situaciones de mortalidad y daño en la salud, esto que me había ocurrido no era para hacer escándalo.

En ese momento no lo sabía, pero eso que ocurrió si es definido como violencia obstétrica y en diferentes niveles de gravedad, les ocurre al 80% de las mujeres en el país, según datos del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), el organismo más importante en México en el tema de derechos reproductivos.

El GIRE define a la violencia obstétrica como “una forma específica de violencia contra las mujeres, que constituye una violación a los derechos humanos. Se genera en el ámbito de la atención obstétrica en los servicios de salud públicos y privados y consiste en cualquier acción u omisión por parte del personal del Sistema Nacional de Salud que cause un daño físico y/o psicológico a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio; que se exprese en la falta de acceso a servicios de salud reproductiva, un trato cruel, inhumano o degradante, o un abuso de medicalización, menoscabando la capacidad de decidir de manera libre e informada sobre dichos procesos reproductivos. Una forma específica de violencia contra las mujeres que constituye una violación a los derechos humanos”

https://unsplash.com/
https://unsplash.com/

Y entonces, después de leer esto, me di cuenta de algo muy triste y grave: no conozco a nadie que no haya sufrido violencia obstétrica, en atención pública o privada. Todas las mujeres cercanas a mi que han estado embarazadas, han sido víctimas en menor o mayor medida.

Comentarios sarcásticos, agresivos u omisión de información. Cesáreas mal practicadas o innecesarias (se calcula que el 90% de las cesáreas en atención particular, podían evitarse), daños de por vida a la salud de la mujer, infertilidad e incluso la muerte, es cosa común en el proceso se embarazo y atención del parto en México.

En el  portal del GIRE,  además explica que hay dos modalidades. “… la física que se configura cuando se realizan prácticas invasivas y suministro de medicación no justificadas por el estado de salud, o cuando no se respetan los tiempos ni las posibilidades del parto biológico. Por otro lado, la dimensión psicológica, que incluye el trato deshumanizado, grosero, discriminación, humillación, cuando se pide asesoramiento, o se requiere atención en el transcurso de una práctica obstétrica. Comprende también la omisión de información para la mujer y sus familiares sobre la evolución de su parto”.

Estamos expuestas a esto desde las políticas de Estado, hasta la normalización de la violencia por parte de la sociedad. Yo misma consideré un asunto sin importancia lo ocurrido con la enfermera y  al contarlo lo común es que familiares y amigos  respondan “que eso no es nada y que debía preparar para cosas peores”. Nos estamos  acostumbrando a quedarnos calladas “porque así son las cosas” o para no parecer chillonas o exageradas.

Aunado a este problema sistemático, existe una ideología en el sector médico que abona a esta situación,  como lo explica Nuria Martínez portavoz de la organización española “El parto es nuestro”: “Se considera patológico todo tipo de parto, se convierte a la mujer en una paciente de forma automática y se realizan actos médicos y farmacológicos rutinarios sin permitir que la mujer participe en las decisiones sobre su cuerpo. La atención al parto se debe hacer desde el punto de vista de que el nacimiento es un proceso fisiológico, no patológico, y de que no se puede intervenir a no ser que sea para corregir desviaciones de lo normal”. ´

Uno de los pasos más importante es apropiarnos de nuestros partos y de nuestros cuerpos así como de nuestra voz, hagamos que nos escuchen. Si estas embarazada o has pasado por una situación de violencia obstétrica, te recomiendo acercarte al GIRE para informarte y en su caso, encontrar orientación y apoyo psicológico y legal. Es vital para ti y para todas las mujeres en México organizarnos y combatir, porque si el parto es nuestro, recuperémoslo.

 

No hay comentarios

Dejar respuesta