Hablar de Aretha Franklin no es sólo hablar de la máxima exponente y el principal referente femenino en toda la historia de la música soul; también es hablar de un ícono en el más amplio sentido de la palabra y de una mujer que logró con su infinito talento romper cualquier clase de barrera hasta convertirse en una artista trascendental que, incluso en nuestros días, es considerada como la voz más impresionante de todos los tiempos.

Su nombre completo es Aretha Louise Franklin, nació el 25 de marzo de 1942 siendo la cuarta hija de un matrimonio radicado en la ciudad de Memphis, Tennessee y desde muy corta edad tuvo contacto con el mundo de la música gracias a sus padres, Clarence LaVaughn Franklin (reverendo de una iglesia bautista) y Barbara Siggers (una talentosa cantante y pianista).

Con dicha combinación, era algo natural que la pequeña Aretha forjara una relación muy temprada con el gospel y el soul, géneros que terminaría por dominar aún siendo niña pues nació con dotes naturales para la música, los cuales se reflejaron cuando aprendió a tocar el piano y a cantar sin ningún tipo de ayuda, únicamente escuchando las canciones que se entonaban en su casa y durante las ceremonias eclesiásticas donde participaba su padre.

Fue precisamente en las iglesias donde dio inicio su próspera carrera ya que comenzó cantando durante las ceremonias oficiadas por su padre, pero también fue ahí donde grabó sus primeros temas a la edad de 14 años -edad a la que tuvo su primer hijo-, mismos que terminaron por formar parte de un álbum titulado Spirituals y que posteriormente terminarìan por convertirse en la base para Songs of Faith, su álbum debut que fue publicado en 1956 por el sello discográfico JVB/Battle Records.

A partir de ese momento, el padre de Aretha pasó a convertirse también en su representante y no tardó mucho tiempo para que las grandes compañías de discos se interesaran en su trabajo, siendo Columbia Records la que terminó por hacerse de sus servicios. Fue con dicho sello con el que en 1961 grabó su segundo álbum titulado Aretha: With the Ray Bryant Combo, material con el que obtuvo sus primeros éxitos gracias a sencillos como Today I Sing the Blues y Won’t Be Long.

Sin embargo, fue hasta 1967, en plena época de la psicodelia y el movimiento hippie cuando Aretha logró obtener su mayor éxito de la mano de dos temas; el primero de ellos fue I Never Loved A Man (The Way I Loved You), que alcanzó el puesto número nueve del Billboard -convirtiéndose en su primera canción que formó parte del top ten-. El segundo tema se tituló Respect, cover de un tema originalmente interpretado por Otis Redding.

Su interpretación de Respect fue tan impresionante que no sólo alcanzó la cima de las listas de popularidad, se convirtió en su canción insignia y en todo un himno para los movimientos en pro de los derechos civiles de la época, incluyendo el de la comunidad negra y el feminista. Tal fue el impacto generado por su música, que en febrero de 1968 se le condecoró con un día a su nombre, en cuya ceremonia participó el propio Martin Luther King Jr. con quien entabló una gran amistad y que meses después sería asesinado.

El éxito de la artista durante esos años fue avasallador; sus álbumes y sencillos dominaban las listas de popularidad, fue ganadora de varios premios Grammy e incluso fue la elegida para ser la portada de la revista TIME. Sin embargo, ese éxito no podía ser eterno y en los años siguientes tuvo algunos tropiezos tanto personales -como divorcios y la muerte de su padre- como musicales, pero a pesar de ello, la denominada “Reina del Soul” continuó su carrera y siguió cosechando varios éxitos, lo que incluso le valió ser inducida en 1987 al Salón de la Fama del Rock and Roll, convirtiéndose en la primer artista femenina en conseguirlo.

Hoy en día, con tres cuartos de siglo bien vividos, Aretha Franklin sigue en pie de lucha, y aunque en febrero de este año declaró que está a punto de retirarse, todavía tiene planeado lanzar un álbum junto al también legendario Stevie Wonder, por lo que aún tenemos una última oportunidad de escuchar y deleitarnos con su potente voz, ésa que desde sus inicios logró maravillar a todo el que la escuchara y que permanecerá para siempre como la mejor de todos los tiempos.

Fuentes: arethafranklin.net, biography.com, Rock and Roll Hall of Fame

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