Los pasados 3 y 4 de marzo se llevaron a cabo en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, dos presentaciones que realizó la legendaria banda británica Iron Maiden, como parte de la gira internacional que da promoción a su más reciente material discográfico titulado The Book of Souls.

La agrupación encargada de abrir el concierto fue The Raven Age, banda británica de metal melódico liderada por George Harris, hijo del fundador y bajista de Iron Maiden; Steve Harris. Tocaron cerca de 45 minutos en donde se pudieron escuchar temas como Uprising, The Death March, Eye Among the Blind, Salem’s Fate; entre otras.

El primer gran momento de la noche se dió cuando subieron al escenario Joey Belladonna, Scott Ian, Jonathan Donais, Frankie Bello y Charlie Benante; miembros de Anthrax, una de las más queridas y representativas bandas de thrash metal.

Joey Belladonna, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

Los gritos y el apoyo por parte del público no se hicieron esperar, pues estos no dejaban de corear “Anthrax, Anthrax”. Algo que cabe resaltar y se agradece, es que en casi todo momento, tanto Scott Ian como Joey Belladonna trataron de dirigirse a sus fanáticos en español.

La primer canción fue Caught In A Mosh, seguida de Madhouse, Antisocial, Fight ‘Em ‘Til You Can’t, Evil Twin y Medusa; para dar paso a Breathing Lightning, la cual forma parte del nuevo disco de Anthrax titulado For All Kings. Fue justo antes de comenzar a tocar esta rola, que Scott Ian tomó el micrófono y dijo en un español bastante bueno: “¡For All Kings es tan heavy que se van a cagar en los pantalones!”, lo cual provocó una gran reacción por parte del público.

Scott Ian, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

Llegó el turno de escuchar Indians y con esto Anthrax estaba finalizando su presentación, para lo cual Joey Belladonna pedía con señas que sus fanáticos dieran todo de sí en la pista. Sin embargo, esa reacción fue algo mesurada, se podía apreciar a la gran multitud moviéndose de un lado a otro con las manos arriba, pero muy reducidas fueron las secciones donde se apreciaron ligeros destellos de slam, mismos que Belladonna pedía en toda la pista.

Pese a ese pequeño detalle, Anthrax agradeció el gran apoyo y recibimiento por parte del público, despidiéndose y anunciando que próximamente van a presentarse en México, quizá con una gira de su disco For All Kings.

Frankie Bello y Scott Ian, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

Después de un breve receso que no duró más de 20 minutos, se escuchó de fondo Doctor Doctor mientras que en las pantallas se podían apreciar escenas del nuevo videojuego de Iron Maiden, el Palacio de los Deportes se venía abajo pues sabían que era turno de que la legendaria “Doncella de Hierro” subiera al escenario.

Las luces se apagaron, cuando de pronto, las pantallas mostraban imágenes animadas de una selva, donde el famoso avión de la banda, el Ed Force One, es liberado de entre las ramas para ser enviado a volar. El recinto quedó en plena oscuridad, y así, se escucharon las primeras notas de If Eternity Should Fail, el escenario poco a poco se iluminó, dejando ver una temática inspirada en la cultura Maya.

Bruce Dickinson, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

Bruce Dickinson apareció cantando en la parte superior de la escenografía, detrás de una gran vasija que emanaba humo y todo se volvió ensordecedor. Poco tiempo después aparecieron Steve Harris, Nicko McBrain, Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers; y si lo primero había sido ensordecedor, no hay palabras para describir aquello en lo que se había convertido el Palacio de los Deportes, provocando que se erizara la piel.

Al terminar la primer canción, Dickinson dirigió unas palabras al público y continuaron con Speed Of Light, Children Of The Damned, Tears Of A Clown y The Red And The Black. Como es costumbre, con cada canción cambiaba la cortina trasera de la escenografía, misma que con la imágen que proyectan muchas veces ya se sabe qué canción sigue.

Iron Maiden, Vía: “Eddie The Head Fan Club Facebook”

Fué precisamente eso, lo que provocó gran júbilo en los presentes, pues la siguiente cortina mostraba a Eddie the Head sosteniendo la bandera británica; era momento de escuchar The Trooper. Bruce saltó al escenario con su clásico atuendo rojo y la bandera británica para cantar al unísono con todo el recinto.

Powerslave fue la siguiente canción, misma que también fue muy ovacionada y para lo cual, Bruce se puso una máscara de Blue Demon para interpretarla; de inmediato miles de “matas” comenzaron a sacudirse con furia con el clásico headbangingDeath of Glory y The Book of Souls le dieron continuidad al concierto. En esta última, finalmente hizo acto de presencia el icónico Eddie the Head con indumentaria prehispánica, a quien durante la canción, Bruce le sacó el corazón y lo arrojó al público.

Bruce Dickinson y Eddie The Head, Vía: “Iron Maiden Facebook oficial”

Culminando así  la presentación en sociedad de su nuevo disco, The Book Of Souls, y a la par, el intervalo generacional entre canciones clásicas y nuevas. Dando paso a la vieja escuela que no se hizo esperar al ser entonada Hallowed Be Thy Name. Bruce tomó una soga que colgaba del escenario para comenzar a cantar,y tras culminar con la introducción, las largas “matas” una vez mas se hacían presentes con esos movimientos tan representativos del Heavy Metal.

De nuevo el recinto quedó en total oscuridad y comenzaba a sonar Fear of the Dark, lo que se convirtió en uno de los mejores momentos de la noche para la mayoría de los asistentes; todos coreando en una sola voz con las manos elevadas a lo largo de la canción. Iron Maiden fue la última rola del setlist antes de comenzar con el encore y donde una gigantesca figura de Eddie the Head aparecía atrás del escenario, quien seguía los movimientos de la banda.

Dave Murray, Adrian Smith y Steve Harris, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

La banda se despidió y salió del escenario por un momento, de nuevo se apagaron las luces y una enorme figura de un macho cabrío aparecía en el escenario, representando solamente una cosa; era momento de invocar a la bestia y los mas de 20 mil fanáticos presentes lo sabían. De pronto aquella voz enigmática pronunciaba las esperadas palabras:

“Woe to You Oh Earth and Sea, for the Devil sends the beast with wrath
because he knows the time is short…
Let him who hath understanding reckon the number of the beast
for it is a human number
its number is six hundred and sixty six”

El Palacio de los Deportes retumbaba mientras se entonaba la frase “666 the number of the beast”. Finalizó la legendaria canción y la bestia decidió que era momento de abandonar el recinto. Bruce dirigió unas palabras a los presentes diciendo que Iron Maiden es una familia, sin importar de dónde seamos todos somos parte de la misma familia, porque todos somos hermanos de sangre.

Steve Harris, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

Automáticamente sabíamos que continuaba Blood Brothers, miles de palmas se alzaban para acompañar la introducción de esta clásica canción. Sin dar tiempo de nada, al concluir Blood Brothers, de inmediato se escucharon los primeros riffs de Wasted Years, todo el público ya con las gargantas desgarradas dieron lo útlimo que les quedaba de voz para entonar de principio a fin este grandioso tema con el que dieron fin a tan emotivo y excelente concierto.

Si de algo puede presumir Iron Maiden es que, a pesar de los 40 años que han pasado sobre los escenarios, siguen manteniendo esa fuerza y vitalidad como cuando tenían 20 años, pero lo que más impresionó sin duda alguna, fué el estado de salud con el que subió Bruce Dickinson; quien a pesar de haber atravesado por cáncer de lengua recientemente, su voz en ningún momento defraudó a los asistentes y cantó como en sus mejores tiempos.

Bruce Dickinson, Fotografía por: Toni François, Via: www.tono.tv

UP THE IRONS!!!

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