La noche del jueves 23 de octubre de 1997, David Robert Jones, mejor conocido como David Bowie, visitó por primera y única vez nuestro país. ¿El motivo? Ofrecer una presentación en el recién creado Foro Sol de la Ciudad de México, como parte de su gira Earthling World Tour. A poco más de 8 años de aquel evento, es indudable que no pudo haber mejor manera de inaugurar un recinto que, hasta la fecha, ostenta ser uno de los más importantes en todo el territorio nacional, en cuanto a conciertos masivos se refiere.

De acuerdo a reseñas que se realizaron en aquel entonces, alrededor de 40,000 afortunados asistentes se congregaron ante el artista de 50 años para disfrutar durante dos horas de un espectáculo magistral. Esto despertó en mí gran curiosidad por averiguar qué tan arraigada está la música y figura de Bowie en nuestro país. Y es que, aceptémoslo, su nombre no es uno del que se escuche hablar a diario en el devenir cotidiano de México, a pesar de su trascendencia cultural tan amplia alrededor de todo el globo.

Fotografía: Fernando Aceves

¿A qué se deberá esto? ¿Falta de difusión de su obra? ¿Escasa identificación por parte de las personas? De acuerdo a la opinión de Ana Salazar, guionista de Radio UNAM, “No es tan común en el imaginario de todos los mexicanos porque es difícil de comprender”. Esto es algo muy cierto ya que, si comparamos la música hecha por Bowie con la de otros artistas o grupos de gran representatividad en nuestro país como The Beatles, su complejidad es más elevada.

“Obviamente nunca vamos a saber qué pasaba por su cabeza cuando escribió Life On Mars, pero es un artista que de primera mano no es digerible. No hacía música para agradar”, afirma la también productora, quien lejos de considerar el trabajo de Bowie como algo elitista, cree que nuestra naturaleza sensorial es lo que dificulta ese vínculo; “Somos muy sensoriales; entonces, escuchas una tonada que se te pega y cantas And I Love Her -de The Beatles-, pero el trabajo de David es a veces muy rudo”.

El primer acercamiento de Ana, con la música de Bowie fue gracias al videoclip de Ashes to Ashes que vio a los ocho años en un canal de videos musicales, evento que en aquella época le causara un fuerte impacto visual y emotivo. Circunstancia parecida fue la de Amellalli Reyes Báez, estudiante de Economía en el Colegio de México, quien conoció a Ziggy Stardust “en un disco con música de varios artistas que tenían mis papás; y había una canción de Bowie que me inquietó mucho”.

Amellalli también sostiene que “El primer encuentro con Bowie no es un sonido con el que la masa de la población esté muy familiarizado”; sin embargo, trae a colación algo de suma importancia cuando menciona que “las personas en las que ha influido, lo ha hecho de manera sustancial”. Probablemente no exista mejor ejemplo para corroborar tal aseveración que Jaime Keller, quien fuera conocido en el ámbito musical y artístico como Illy Bleeding.

Vía: Chilango

Según palabras de Gretel Keller, hermana del músico fallecido en 2010 tras un lamentable accidente automovilístico, el también llamado primer punk mexicano “era uno de los grandes admiradores de Bowie. Quien asistió a sus conciertos o lo acompañó en la vida, habrá notado los pasos, gestos y movimientos de quién más lo inspirara a saltarse todas las normas sociales posibles, aunque fuera sólo por jugar”.

El fundador y líder de la banda Size vivió una temporada en Toronto, Canada en la década de 1970; ahí conoció al Duque Blanco durante una fiesta organizada por Lindsay Kemp, maestro de mímica y baile de Bowie. Eventualmente, Keller también se convertiría en alumno de Kemp, lo cual terminó por reflejarse en su música y desempeño sobre los escenarios. Su talento no se limitó únicamente a lo sonoro, también incursionó en otras áreas como la pintura y la literatura.

Fue precisamente el álbum Ziggy Stardust And the Spiders From Mars (1972), el que causó en Jaime un impacto tal, que despertó en él la necesidad de expresar por cualquier modo posible todo aquello que se generaba en su interior. De acuerdo a su hermana Gretel, “Era 1973-74 (…) Puso en el tocadiscos este vinilo que escuchamos hasta el cansancio. El mundo se rendía ante David Bowie y en el alma de un niño nacía Illy Bleeding”.

Por otra parte, en el mundo del arte contemporáneo hecho en México, la influencia de Bowie también se ha hecho presente. Javier Pulido Gándara, artista capitalino originario de la delegación Azcapotzalco, tomó como eje central la figura y glamour del músico británico para el montaje de Cosmo Epiphany, una exposición que se presentó en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.

Vía: thecityforbike.com

“La trama involucra a Gordon Bole, un obeso, feo y grotesco carnicero profundamente afectado y frustrado con su oficio y apariencia. Vegetariano, con problemas de identidad sexual, está obsesionado con la moda y es fanático de Bowie, amante de su delgada, andrógina y etérea figura”, escribiría Cecilia Delgado, curadora de la muestra.

Resulta improbable saber si a raíz de la triste y dolorosa muerte de Bowie el pasado 10 de enero, su trabajo recibirá mayor difusión y aumente el número de habitantes que se interesen en conocerlo a profundidad. No obstante, es innegable el hecho de que, aun cuando no pueda apreciarse a gran escala, el impacto de su legado en nuestro país ha dado pie al surgimiento de maravillosas propuestas.

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