México posee una enorme tradición jazzística y bluesera, en gran parte debido a nuestra cercanía con los Estados Unidos, país que vio nacer estos géneros gracias a la gente negra. Por tal motivo, la presencia de esta música en nuestro país ha sido muy fuerte durante décadas en las cuales han aparecido exponentes con un talento digno de reconocimiento internacional; tales como Cecilia y Eugenio Toussaint, Javier Bátiz, Santa Sabina y, en fechas más recientes, Ingrid Beaujean o Natalia Marroquín.

A esa lista de nombres también perteneció Betsy Pecanins, artista que falleció este martes a la edad de 62 años y que fue considerada como “La reina del blues” en México debido a sus aportaciones al género, como lo fue el haberlo mezclado con otros estilos como el bolero o la música ranchera tan característicos de nuestro territorio, y los cuales lograba interpretar con una fuerza vocal como la de muy pocos.

Esta artista, cuyo verdadero nombre era Elizabeth Taylor Pecanins, nació en Yuma, una ciudad ubicada en el estado de Arizona, Estados Unidos donde vivió sus primeras etapas e inició su carrera musical, la cual obviamente estuvo inspirada por grandes iconos del jazz y el blues norteamericano como Willie Dixon o Howlin’ Wolf. Posteriormente, durante sus juventud, se trasladó a México, país donde además de familiarizarse con la música vernácula y otros géneros, logró dar vida a su primer producción discográfica a la que tituló Viendo Tus Ojos (1980).

Sin embargo, hacer carrera en nuestro país no le fue una tarea sencilla pues se encontró con algunas barreras a las que debió hacer frente; por ejemplo, la falta de difusión que tenían los géneros musicales con los que creció, además del aún existente machismo que no veía con buenos ojos el que una intérprete del sexo femenino fuera la líder y motor principal de un proyecto sonoro.

Pese a tales circunstancias, Betsy logró hacerse de un nombre propio y forjar una carrera sólida que incluso le permitió grabar bandas sonoras para películas como La Reina de la Noche (1994) de Arturo Ripstein; además de viajar a otros países para dar a conocer su trabajo, tales como España, Argentina, Francia y su natal Estados Unidos, donde fue recibida con gran aceptación y admiración debido al enorme talento que poseía. Incluso, en 1989, durante la primera edición del Festival de la Ciudad de México, se le otorgó un reconocimiento como la Mejor Vocalista.

Años más tarde, esta gran artista volvería a enfrentarse con otra prueba que le impuso la vida, una que le obligó a retirarse de los escenarios y la música por mucho tiempo pues se detectó que padecía una enfermedad neurológica conocida como disfonía espasmódica, la cual provoca espasmos en las cuerdas vocales debido a señales que emite el cerebro. Pero ello no fue suficiente para derrocar a la reina.

Además de someterse a un tratamiento para hacer frente a su padecimiento, Pecanins también se dio la oportunidad de explorar el terreno de la composición y usar su voz de formas más creativas para continuar con su carrera, misma que retomó en 2015 con un show al que bautizó como Ave Fénix, para enfatizar el hecho de que, tal como aquella criatura mitológica, ella había renacido de las cenizas para inundar con la luz de su talento cualquier escenario donde se presentara.

Tristemente, su nuevo brillo se desvaneció una vez más y para siempre al abandonar este plano terrenal a causa de un paro cardiaco, uniéndose a la enorme lista de músicos legendarios que han partido este 2016. No obstante, y al igual que David Bowie, Prince o Leonard Cohen, nos queda el enorme legado que construyó durante su carrera, el cual habremos de recordar por siempre. Su título como la reina del blues en México permanecerá intacto por toda la eternidad.

Fuentes: Milenio, Notimex

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