Los 4 monjes del funk y la mansión embrujada.

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“Crear música se trata de encerrar tu mente y tu cuerpo en una casa alejada, y entonces abrir el alma a niveles extrasensoriales”.

John Frusciante

 

La vida les ha dejado varias etapas obscuras, turbias y muy dolorosas; muertes inesperadas, adicción a las drogas, desnudez, calcetines colgantes, integrantes que se van e integrantes que vienen. Pero algo que ayudó a esta banda californiana a llegar hasta donde está, fue uno de sus discos mejor logrados, más reconocidos y para muchos su obra maestra.

A 24 años de su salida, “Blood Sugar Sex Magik” sigue siendo el disco que distingue a los Red Hot Chili Peppers, la obra más trascendental que han construido con la formación clásica y mejor conjuntada que ha tenido este grupo: Anthony Kiedis, Flea (Michael Balzary), Chad Smith y John Frusciante. Estos dos últimos llegan a la banda en 1989, tiempo después de que Hillel Slovak falleciera por una sobredosis y Jack Irons abandonara el grupo, justo por la muerte de Hillel.

Con Rick Rubin como nuevo productor para el disco, y con dos nuevos integrantes que ya estaban acoplados, el grupo vivió cerca de 2 meses en una mansión de California en la cual se dice que Hendrix recibía inspiración divina, los Beatles consumieron por primera vez la sustancia que hacia que vieran a Lucy en el cielo con diamantes, Harry Houdini vivió ahí y Chad Smith aseguraba que estaba embrujada.

La mansión también sirvió para que nadie ajeno a la producción del disco interfiriera con la misma y para evitar cualquier tipo de distracción. Solo se permitió el acceso a cámaras, que capturarían el proceso, esto terminó convirtiéndose en un documental llamado, “Funky Monks”.

RHCP2

El disco abre con un grito contestatario y liberador, caracterizado por esa energía y toque de rap que solo Anthony Kiedis puede darle a una interpretación, “The Power of the Equality” es la muestra de que el grupo venía con otra visión. Canción con la que Flea demuestra su maestría y evolución en el bajo.

Por otro lado están piezas como “Breaking the Girl”, la reflexión de Anthony, sobre él y su vida con las mujeres. Un recuento de múltiples relaciones que Kiedis no supo llevar por orgullo y egoísmo, según relata. En algunas entrevistas menciona que temía ser como su padre, hombre que buscaba en la poligamia un estilo vida.

La sexualidad del disco comienza con “If you have to Ask”, donde Anthony nos muestra la variabilidad que puede darle a su voz junto con Chad que parece llevar décadas en el grupo por la facilidad con la que sigue el ritmo del vocal. Pero para hablar de sensualidad, no podemos dejar de lado la explosiva, ácida y lasciva “Suck my Kiss”, rock agresivo al más puro estilo de los Peppers, parecida a la cruda y bella “Blood Sugar Sex Magik” o “Sir Psycho Sexy”, donde John muestra sublime técnica con la guitarra, acompañado de un Flea haciendo que el sonido vaya acorde con la lujuria de la letra.

Y claro, no podemos dejar de mencionar “Give it Away”, canción que surge de una improvisación entre Flea y Anthony. Cuenta la leyenda que Kiedis comenzó a gritar repetidamente give it away, sin ninguna razón en particular, y Flea empezó a darle ritmo con el bajo, esto aconteció en uno de los tantos momentos de locura que se dieron en la mencionada mansión.

Por último y no menos importante, “Under the Bridge”. Una canción espléndida e irrepetible. Salida de un poema de Kiedis, descubierta por Rick Rubin e inyectada de alma por la guitarra de John Frusciante, quien justamente él abre camino en la canción para que Anthony nos exprese su sentir, su lado obscuro, su etapa cruda pero también su lado introspectivo.

Al parecer todos los obstáculos que presentó la elaboración de este disco, dieron como resultado unos Peppers maduros; mejor guiados y con más libertad gracias a Rick Rubin y eso trajo un disco muy variado, con letras que hablan de sexo, drogas y diversión pero también sobre reflexiones de vida, errores cometidos y momentos de soledad.

Jotdown

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