Las personas que padecen autismo se encuentran de algún modo inmersas en su propia realidad, imposibilitados para sostener cualquier tipo de interacción social considerada “normal” y están destinados a sobrellevar a lo largo de su vida diferentes tipos de condiciones adversas. Sin embargo, en algunos casos, estas personas también son dotadas de habilidades extraordinarias que asombran a todo aquel que tenga oportunidad de presenciarlas.

Ése fue el caso de Stephen Wiltshire, un hombre nacido en Londres en 1974 que a la edad de tres años fue diagnosticado con autismo. Antes de los nueve años no habló y la forma en que lo motivaron a hacerlo fue quitándole aquellos materiales que utilizaba para dibujar, actividad que desde los cinco años despertó en él gran pasión, convirtiéndose en el único medio por el cual podía interactuar con el resto de las personas.

Autos, edificios y animales, fueron algunas de las cosas que Stephen gustaba dibujar durante su infancia; pero no eran trazos característicos de alguien de su edad, se trataban de dibujos con una calidad sobresaliente, con un uso magistral de la perspectiva y otros elementos dignos de los artistas más renombrados. Esto, obviamente, generó gran interés en torno a su persona y a los siete años ya había vendido su primer obra, y en 1987 fue publicado su primer libro titulado Drawings, compuesto por sus dibujos tempranos.

Vía: stephenwiltshire.co.uk
Vía: stephenwiltshire.co.uk

El primer viaje que realizó fue a la ciudad de Nueva York, de la cual dibujó rascacielos como el Empire State o el Edificio Chrysler y otros paisajes representativos. Pronto, este tipo de escenas se convertirían en el mayor interés de este artista, lo que le llevó a viajar a ciudades como París o Edimburgo para plasmar en papel sus edificios y así dar vida a su segundo libro, Cities, editado en 1989.

Wiltshire no sólo sorprendía por la forma en que dibujaba todos esos edificios y paisajes citadinos, de los cuales lograba capturar su sensibilidad; también impresionada el hecho de que podía hacerlo de memoria gracias a algo conocido como síndrome del sabio, el cual le otorgaba la habilidad de recordar a detalle ciudades enteras, hecho que quedó demostrado en 2001 cuando sobrevoló Londres para luego dibujarla con gran exactitud.

Bastan unos cuantos minutos en el aire para el que el artista londinense memorice los edificios, calles, parques y demás elementos que conforman a grandes urbes como Tokio, Hong Kong, Dubai, Madrid y, de forma más reciente, la Ciudad de México; acto seguido, toma asiento frente a un lienzo en blanco, se coloca unos audífonos para escuchar su música favorita -gusta de géneros como el rock and roll, funk, soul R&B, etc.-  y comienza a trazar líneas y formas que terminarán por convertirse en algo que parecieran fotografías debido al nivel de exactitud con el que son hechos.

Vía: Pinterest
Vía: Pinterest

Su maravilloso talento le ha valido recibir múltiples reconocimientos entre los que destaca el haber sido nombrado Miembro de la Órden Británica en 2006, condecoración que le otorgó la Reina Isabel II debido a sus servicios al mundo del arte. Sin duda, se trata de un caso digno de resaltar pues logró sobreponerse a cualquier adversidad derivada de su autismo y llevar su pasión a niveles extraordinarios. Siempre, apoyado en su lema personal: “Haz lo mejor que puedas y nunca te detengas”.

Fuentes: stephenwiltshire.co.uk, El Mundo

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