¿Ser moreno está mal?

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Cada vez que enciendo la televisión y me tengo que comer todos los comerciales de la televisión nacional me siento como en otro país, de pronto ya no estoy en México. Estoy, supongo, en España, en Portugal, o en algún escondido lugar del mediterráneo europeo, cualquier sitio distante, pero no en México.

Digo esto por una simple razón: todos los que aparecen en la tele no se parecen a mi ni a la mayoría de la gente que conozco. Sí. En México cabemos de todo, habemos nietos de exiliados españoles, argentinos, franceses pero ante todo los mexicanos somos mestizos. Sí señores, no se confundan, cada vez que el 90% de la población nos enfrentamos al espejo nos encontramos con que somos amerindios. Morenos. ¿Hay algo de malo en eso?

Soy morena y lo disfruto como tal porque en este mi color de piel está mi origen, mi sangre, mi pasado. El mestizaje es lo que caracteriza a la mayoría de los pueblos Iberoamericanos y les digo un secreto…..es lo mejor que nos puede pasar como cultura.

Así que señores de la aerolínea que buscan güeritos ojiazules para sus comerciales de la aerolínea “bandera de México” creo que están equivocados al creer que la belleza se limita a la belleza europea. Los mexicanos somos, en la gran mayoría, morochos o, para que me entiendan mejor, prietitos y somos capaces de habitar en la Condesa como en Polanco, también en Iztapalapa o en Coyoacán.

Ah! pero no es el único comercial del que quiero hablar, también el último de una marca de jugos donde, aparte de comerme la historia de la familia perfecta, también me tengo que comer que todos en la familia son blancos y con cabellos claros.

1377057921_472827_1377059009_noticia_normalPor favor, ya en este siglo busquemos la belleza en la multiculturalidad, en lo blanco, lo rojo, lo negro, lo amarillo, lo azul y en toda la gama que nos permita el arcoíris. Enseñemos a los que vienen no que todos somos iguales, que lo somos (porque el concepto de raza hace años ha sido superado), sino que en lo diferente está lo sabroso de la vida.

Por último, para los que están de vacaciones aprovechen de ver un clásico del cine mexicano, Angelitos negros (1970) yo la vi por primera vez con mi abuela y cada vez que la encuentro la vuelvo a ver. Al principio el tema me parecía de lo más absurdo, pero siempre me quedaba tarareando la canción: “pintor siempre que pintas iglesias, 
pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro”. Y ahora me pregunto: ¿no sería bueno cantarle esto a los “jóvenes” creativos de las agencias de publicidad?

 

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