Pedro el Grande es uno de esos personajes que es mejor reconocido por formar parte de un gremio conformado por entes avariciosos, desnaturalizados y poco confiables; seres que comúnmente llamamos políticos.

Ascendió al trono de Rusia en 1682 cuando apenas tenía 10 años de edad y se puede decir que su carácter fue un producto de las circunstancias. Es muy  sencillo pensar que un heredero del poder total de una nación la tiene muy fácil; sin embargo las cosas son un poco distintas para todos.

A Pedro le tocó vivir una época donde los conflictos eran comunes y para sus compatriotas rusos resultaba muy fácil pensar en arrancar el poder de tajo, sobre todo cuando éste radicaba en un niño como él. Quizá, una de las impresiones más fuertes que vivió a su corta edad fue la invasión del Kremlin por parte de un pequeño ejército comandado por su media hermana, a él en particular no le hicieron daño pero observó por tres días cómo buscaban, torturaban y mataban a los parientes de su madre. No lograron arrebatarle el poder, pero le valió sufrir pesadillas durante toda su vida.

Le llamaron “Pedro el Grande” porque heredó una Rusia arcaica, con pocas posibilidades de crecer y tan cerrada en sí misma que parecía tener un atraso de cientos de años en comparación con sus países vecinos. El atraso era producto de un hombre que vivió 400 años antes que Pedro, un tal Gengis Kan -quien sólo es el más famoso y el Kan más grande que tuvieron los mongoles-. Aun con una Rusia de atraso y enervamiento, Pedro fue uno de esos políticos que parecen no existir porque se dedicó a lograr una mejor Rusia y, ojo aquí, lograr una mejor Rusia no es sinónimo de ser bueno con el pueblo.

Imagen extraída de: http://img.emol.com
Imagen extraída de: http://img.emol.com

En 1697, Pedro Mikhailov -nombre real de este personaje- viajó de incógnito a Holanda junto a un total de 270 personas, con el fin de aprender técnicas militares e industriales; ahí encontró una pequeña choza y vivió sin el menor lujo. Se dice que el Zar se levantaba muy temprano y salía de su choza siempre con cuaderno y lápiz en mano para hacer anotaciones, compraba partes de máquinas y contrataba obreros y personas de otros oficios y los mandaba a Rusia para que pudieran enseñar.

En una ocasión, Pedro vio trabajar a un dentista -en aquel entonces no existían los dentistas en Rusia-, e hizo que el médico le enseñara técnicas, el uso de los instrumentos y terminó comprándose los suyos. Terminó por practicar la extracción de dientes con su propio séquito aunque estos no necesitaran el procedimiento.

Dirán ustedes que eso no suena tan malo, fuera de extraer dientes, todo lo demás suena bastante bien. Y la verdad es que lo era, pues logró que Rusia diera un paso gigantesco para convertirse en la potencia fue; sin embargo al Zar había que mantenerlo ocupado, ya que después de volverse dentista amateur, también descubrió métodos de tortura y uno de los que más utilizó fue la rueda.

Cuando Pedro descubrió dicho aparato, no había ningún criminal cerca para probarlo para que él viera cómo funcionaba; fue entonces cuando mencionó una de las frases por las que es más conocido: “¿Por qué dar tanta importancia a una vida humana? Tráiganme a uno de mis sirvientes para hacer la prueba”.

Pedro regresó de manera inesperada a Rusia por un informe algo exagerado de un golpe de estado, esto pareció ser el detonante de su sed de sangre. Si bien el ataque fue pequeño y mal organizado, bastó para que se volviera paranoico y desconfiado; los pocos prisioneros que quedaron del fallido ataque fueron torturados día y noche para que entregaran a sus compañeros y a otras personas con ideas similares de rebelión.

Pedro decapitó a 5000 personas y despedazó a otras 2000 en la rueda, carretas llevaban a los prisioneros a lo que es hoy la Plaza Roja -la mayoría no podían andar en pie luego de las torturas- y el mismo Zar se encargaba de decapitar el primer lote de prisioneros cada día.

Catalina I de Rusia
Catalina I de Rusia

El reinado de Pedro el Grande terminó en 1725, murió a los 52 años de edad y para sus últimos años ya se decía que la locura lo había sobrepasado; mandaba a torturar y golpear mujeres y sacerdotes sin razón alguna, persiguió, torturó y mató a su propio hijo por el supuesto delito de traición; al enterarse de la infidelidad de su esposa Catalina, mandó a decapitar al amante, hizo que pusieran su cabeza en un jarrón con alcohol y ordenó que se colocara en el tocador de Catalina como recordatorio… Y ustedes creen que Vladimir Putin es estricto.

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