En los últimos meses, me he dado cuenta de que el nombre de Alejandra Pizarnik ha resonado con mayor fuerza en los pasillos literarios. Entonces, por un lado, fragmentos de su vida van llegando a un cierto público: que tenía raigambre ruso-judía, que su nombre verdadero era Flora, que era amiga íntima de Julio Cortázar, que se suicidó un triste día de septiembre. Y, por otro, son ciertos temas en su obra los más conocidos: el silencio, la muerte o la infancia. Pero, propiamente sobre el tiempo, no se ha dicho demasiado.

De: es.creepypasta.wikia.com
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Definirlo resultaría tooodo un embrollo, sin embargo, algo que sí podemos decir es que cualquier cosa, persona, lugar o situación surge en y por él y que cada quien lo vive de distinta manera: a veces puede pasar rápida y alegremente y otras, lenta y dolorosamente como en la mayoría de los textos de la poetisa argentina.

Varias veces ella alude a los recuerdos que en su memoria va dejando el gran Cronos, sobre todo en un tono nostálgico o desesperanzado. Por ejemplo, en algún verso dice “y el tiempo estranguló mi estrella”, dando a entender que el correr de los días, natural e implacable, se llevó consigo la luz que había en su vida.

elperlanegra.net
De: elperlanegra.net

En otra de sus creaciones, se habla del vacío que puede componer a un recuerdo: “Pero ese instante sudoroso de nada/ Acurrucado en la cueva del destino/ Sin manos para decir nunca/ Sin manos para regalar mariposas/ A los niños muertos”. Ese “instante” ha decidido quedarse en la penumbra, aguardando a que el olvido lo envuelva y así perderse para siempre entre las sombras, tal y como desearíamos que pasara con algunas de nuestras memorias.

Y un ejemplo más: “pero tu amado no volvió”, donde se remite a la esperanza quebrada, al momento de la pérdida definitiva, ése que muchos de nosotros hemos vivido y que no es fácil superar.

psicobsm.com6
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Éste sólo fue un breve (muy breve) acercamiento al tema del tiempo en la obra de Pizarnik, pero tal vez suficiente para hacer notar su presencia. De este modo, los invito a acercarse a la poesía de esta autora y descubrir en ella una voz que puede volverse la voz que estábamos buscando, portadora de los sentires más profundos que puedan llegar a emerger de nosotros mismos cuando amamos, cuando vivimos, cuando extrañamos.

Fuentes: Pizarnik, Alejandra, (2000) Poesía completa 1955-1972 (edición a cargo de Ana Becciú), Barcelona: Lumen.

Imagen destacada: Hypérbole

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22 años, vegetariana, amante de los perros y de la lectura. Me gustan el silencio, la noche y los lugares tranquilos. Me encantan los dulces, ir a dar un paseo a solas, la poesía de Alejandra Pizarnik, los cuentos de Roald Dahl y las novelas de Clarice Lispector. No me gusta ningún tipo de fanatismo y soy intolerante con las personas intolerantes. A veces escribo porque "escribir es la única forma de esperar a alguien sin hacerse daño". Fin.

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