Borges en la friendzone

0
823
Taringa

Jorge Luis Borges no siempre fue el escritor imponente –muchas veces endiosado por los fanáticos- como se le conoce hoy en día, alguna vez fue un niño curioso quien se divertía jugando con la enciclopedia que su padre le daba o aquel joven enamoradizo con debilidad por las pelirrojas; pues una de ellas lo cambió para siempre, cambiando también la historia de la literatura en lengua española.

Borges andaba ya pegándole a los 30 años cuando conoció a la familia Lange, de ascendencia nórdica y socioeconómicamente bien posicionados. De entre los 6 hijos, destacaba Norah: una pelirroja excéntrica que gustaba de escribir versos y prosa y en su tiempo libre jugarle bromas a los vecinos.

Las mil notas y una nota

Georgie, como solía llamarle Norah, comenzó a visitar la casa de los Lange. Los sábados organizaban tertulias con otros escritores argentinos, en donde se leían los escritos de todos y se bailaba tango. Borges comenzó a frecuentar cada vez más a Norah y ella se convirtió en su aprendiz, la visitaba en casa para trabajar su prosa e incluso le prologó su primer libro La calle de la tarde (1925).

El Jorge Luis

Norah Lange comenzó a causar interés entre los artistas del momento, tanto por su roja cabellera como por romper en Argentina con la idea de que las mujeres no debían escribir prosa; a pesar de eso, ella pasaba su tiempo únicamente con Borges, quien poco a poco se iba enamorando más en secreto de ella. Era muy querido por los Lange, siempre bien recibido, y a él le gustaba esa calidez familiar.

En 1926 se celebró una fiesta en honor de Ricardo Güirales por la publicación de su obra cumbre Don Segundo Sombra. Borges fue acompañado por Norah y su hermana Ruthy Lange. Esta fiesta cambiaría para siempre la vida de Borges y la de Norah. Justo al lado de ellos estaba sentado Oliverio Girondo, quien acababa de llegar de París; un hombre alto, fornido, de dientes chuecos y cabello relamido. Girondo también era escritor y se había educado en los mejores colegios europeos (aunque de algunos fue expulsado).

Abro comillas

Girondo tenía una botella de vino al lado de los pies pero Norah al moverse la había tirado accidentalmente, entonces al recogerla, Oliverio la vio a los ojos y le dijo “Va a correr sangre entre nosotros” e inmediatamente Norah quedó prendada. Pasaron el resto de la fiesta charlando y acompañó a las hermanas de regreso a casa. Borges regresó solo y herido en el alma y el orgullo.

Borges no sólo había perdido a Norah, sino que había sido su peor enemigo quien se la había arrebatado en un instante. Borges era de media clase, mientras que Girondo había pasado más tiempo en Europa que en su natal Argentina. Ambos tenían ideas muy distintas de lo que era la Vanguardia y eso le molestaba a Borges en sobremanera. Borges era bastante apuesto pero demasiado tímido, mientras que Oliverio a pesar de no ser buen mozo, se pavoneaba todo el tiempo, era llamativo y excéntrico, cosa que tomó la atención de Norah.

Después de la fiesta, Oliverio iba a casa de los Lange prácticamente a diario y tenía una relación tan buena con la madre que se sentaban a jugar ajedrez. Un mes después se terminó la felicidad de Norah, ya que Oliverio tenía un pasaje de vuelta a Europa y no estaba dispuesto a perderlo. Norah se deprimió tanto que se le cayó el pelo y tenía que usar un gorrito. En marzo de 1927 Borges aprovechó que Girondo no quería tener nada con Norah y le prepuso matrimonio. Ella lo rechazó publicando una reseña de uno de sus libros de poesía, la cual tituló “Jorge Luis Borges pensan­do en algo que no alcanza a ser poema”.

Carín.com

Por mucho tiempo Borges dejó de escribir poesía y cuando volvió a hacerlo, la calidad de sus textos y de su persona estaban demasiado deteriorados. Borges se describía a sí mismo como un hombre que jamás había sido feliz. Norah partió a Oslo a visitar a su hermana Ruthy y Borges pensó que cuando ella regresara ya habría olvidado a Oliverio y volvería con él.

En 1943 Norah Lange y Oliverio Girondo se casaron y estuvieron juntos hasta la muerte.

Girondo-Lange.com.ar

Fuentes: El malpensante La nación

No hay comentarios

Dejar respuesta