El origen de todos los misterios

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  • A 125 años del nacimiento de la Reina del Crimen

Y ahí estaba ella. Sentada frente a esa vieja máquina de escribir que le había servido en infinidad de ocasiones como herramienta para plasmar historias que, sin siquiera imaginarlo, habrían de alimentar las mentes de millones de personas alrededor de todo el mundo. Narraciones repletas de misterio y crímenes por resolver, salidas de algún recóndito sitio de su persona.

“¿De dónde provinieron semejantes creaciones?” –Se preguntaba introspectivamente aquella mujer, para quien resultaba difícil de imaginar en ese momento cómo fue posible que una niña, cuya infancia había sido completamente feliz y satisfactoria, diera pie a ese mar de letras enmarcadas por un halo de oscuridad que impresionara a sus lectores con el pasar del tiempo–.

Entonces, comenzó a navegar a través de su memoria, con la esperanza de hallar milagrosamente cierto destello que despejara el camino de dudas, que en ese preciso instante recorría sin rumbo fijo. Volvió a sus primeros años; pues algo en su interior le sugería que había sido en dicha etapa cuando algún suceso desencadenó el enorme talento que explotaría al máximo en un futuro no muy lejano.

Vía: facebook.com/OfficialAgathaChristie

Sin tardar mucho tiempo, Agatha –la mujer que melancólicamente remembraba su pasado–, espontáneamente tropezó con un sueño recurrente que de pequeña había compartido con sus familiares y, que en más de una ocasión, repercutiera en gran magnitud su forma de percibir a las personas.

En tal sueño –aunque el modo correcto de referirnos a éste deba ser pesadilla–, un hombre de profundos ojos azules, ataviado con un uniforme militar, hacía acto de aparición en diferentes eventos tan ordinarios como una fiesta de té o un almuerzo junto a sus padres. Tal circunstancia parecía no ser causante de temor alguno para ella; sino el hecho de que ese personaje podía convertirse en cualquier otra persona, con el simple acto de clavar su mirada en ésta.

“¿Habrá sido esto lo que dotó a las historias que escribí posteriormente, con personajes cuya identidad no era la que aparentaban?” –Se cuestionó la escritora–. “Ese elemento, rodeado por escenarios que siempre ocultaban algo en su interior surgidos de la imaginación que se desbordaba cuando era simplemente una figura infantil; ¿desencadenarían un proceso creativo que durante mi juventud desarrollé en forma plena?”.

Agatha debía estar convencida de que ambos factores sin duda ejercieron un enorme peso en su creatividad. Recordó luego –como si la primera pista trajera consigo instantáneamente otros recuerdos– la dolorosa muerte de su padre y el conflicto económico que ésta desencadenó; “tal vez decidí reflejarlo en mis textos como una especie de catarsis, al asignarle a cuestiones monetarias la razón principal para que los personajes cometieran asesinatos y otros crímenes” –formuló la mujer, quien esbozaba una ligera sonrisa al recordar los detalles que la habían convertido en todo un ícono literario–.

Vía: facebook.com/OfficialAgathaChristie

Aún faltaban cabos por atar, como la fuerte presencia de la traición en sus novelas y el surgimiento de uno de sus personajes más representativos y entrañables: Hércules Poirot. Ambos estaban conectados de cierto modo y provocaban gran tristeza en su persona.

El primero trajo consigo el recuerdo de la infidelidad cometida por su primer esposo, Archibald Christie; el segundo, por su parte, fue a causa de la Primera Guerra Mundial, evento que llevó a Inglaterra a convertirse en un campo de refugiados belgas, lo que le sugirió la idea de que fuera un residente de dicho país, la persona ideal para dar vida a un detective sobresaliente.

“The Mysterious Affair at Styles, Murder on the Orient Express, The Burden, Death on the Nile, The Mousetrap, And Then There Were None…”, la Reina del Crimen –título que le fuera impuesto por una razón más que justificada– enlistaba una y otra vez con enorme aprecio y nostalgia aquel monumento a la literatura universal que había construido.

Aquel gran destello de talento y genialidad que no sólo se reflejara en millones de ventas “¡comparadas únicamente a las de La Biblia!” –expresó con una enorme alegría–; también en forma de premios, adaptaciones a cine, teatro, radio y televisión, y sobre todo en el forjamiento de un género que, hasta la fecha, a 125 años de su nacimiento, continúa cautivando a sus lectores.

Vía: facebook.com/OfficialAgathaChristie

Agatha quedó entonces en completo silencio. Sentía tristeza, por no tener la capacidad de escribir hasta el fin de los tiempos… Pero se alegró al saber que, de algún modo, su legado nunca se extinguiría, gracias al ingenio que cientos de escritores mantendrán con vida.

Y así, se despidió una vez más de este plano terrenal, para volver a ese sitio desconocido al que ahora permanece y que todos, tarde o temprano habremos de habitar inevitablemente.

Fuentes: Independent Television, agathachristie.com

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