Un hombre común sostenía su escopeta de caza en el Uruguay de 1879, su mujer y su hijo de un año lo acompañaban en el momento justo en que la escopeta se disparó accidentalmente causándole la muerte, la experiencia fue tan rápida e impactante que la mujer dejó caer al niño que cargaba en brazos.

Imagen extraída de: http://www.uruguayeduca.edu.uy
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Aunque lo anterior pueda parecer el principio de una narración satírica y oscura propia del mismo Horacio Quiroga, la verdad es que es así cómo empieza la vida, la historia y una serie casi imparable de acontecimientos extraños y trágicos en la vida del escritor uruguayo.

Y es que, hay personas que nacen con una mala estrella o con una maldición, por llamarle de alguna forma a la sucesión de hechos fortuitos y extraños que rondan alrededor de la vida de una o varias personas; porque uno puede ser la mar de escéptico pero lo cierto es que al final las cosas terminan por suceder, como en la supuesta maldición que cargaban los varones de la familia Lee, famosa por lo que le sucedió al gran maestro del Jeet Kune Do -sistema de artes marciales desarrollado por Bruce Lee- y a su hijo.

Cabe aclarar que no queremos decir que en realidad Quiroga haya tenido alguna maldición, pero la vida del escritor uruguayo es digna de una película dramática en la que, muy seguramente, el primer pensamiento del espectador sería: “denle un respiro a éste pobre hombre, por favor”; razón por la que se justifica un poco su temperamento huraño, complejo y agresivo.

Imagen extraída de: http://www.uruguayeduca.edu.uy
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Después del incidente que tuvo su padre en su primer año de edad, la vida parece darle saltos por décadas para nuevas tragedias. Cuando tenía 13 años su padrastro fue víctima de una hemorragia cerebral y terminó por suicidarse; para sus 23 fallecen sus hermanos, Prudencio y Pastora; un año después sufre otro accidente con armas de fuego que resultó en la muerte de su amigo y compañero literario Federico Ferrando.

Imagen extraída de: imagessl3.casadellibro.com
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Pero la vida no puede estar tan llena de “jodidez”, y para sus 33 años nace su hija Eglé, producto del matrimonio que tuvo con Ana María Cirés. Todo era supuesta felicidad hasta que Ana se suicida en 1915, sólo cuatro años más tarde del nacimiento de Eglé. En 1927 contrae matrimonio con María Elena, una compañera y amiga de su hija, 29 años menor que él -esto no es trágico pero como  dije anteriormente, no todo puede ser tan malo siempre-. Horacio Quiroga se suicida el 19 de febrero de 1937 en el hospital, al enterarse que su enfermedad era cáncer.

A estas alturas muchos ya estarán pensado en que hay algo muy raro entre tantas muertes y accidentes, casi al grado de creer que Quiroga las provocó en algún momento, como un asesino serial bien disfrazado; sin embargo, el suicidio de su hija dos años después de la muerte del escritor, demuestran lo contrario.

Horacio Quiroga es mejor conocido por sus Cuentos De Amor, Locura y Muerte. Es uno de los más grandes cuentistas latinoamericanos, su percepción sobre la vida y la muerte es realista y cruda, al grado de cerrarle la garganta al lector cuando nos hace darnos cuenta de que al final ambas etapas resultan algo insignificante si lo vemos desde la perspectiva general; hoy puedes estar muriendo de la manera más cruel y desgarradora y, sin embargo, el mundo vive un día soleado, hermoso y feliz.

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