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Immanuel Kant es uno de los filósofos imprescindibles y hoy nos enfocaremos en la visión y puntos clave de la filosofía del responsable de  la “Crítica de la razón pura”

De todos los escritos de Kant, el texto de lo bello y lo sublime es uno de los irónicos porque fue un filósofo sumamente partidario de la percepción y de la estrecha relación que tiene esta con la forma en que pensamos las cosas, por lo que cada individuo tiene una forma completamente distinta de ver cualquier cosa.

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Para entenderlo mejor podemos poner el ejemplo de dos niños uno oriental y otro occidental, el primero va a salivar de antojo al ver una rata asada porque dentro de su glotonería y percepción esto es algo bello para el paladar y si el cocinero es de la nueva tendencia gastronómica y la acompaña de hojas de laurel, frutos, nueces, o le da una presentación que no parezca sacada del tiempo de  Vlad el empalador puede que nuestro platillo de roedor sea agradable y bello a la vista también; en lo personal yo si comería una buena rata de campo asada o en un rico caldo bien preparado con la receta zacatecana; pero imaginemos que el niño occidental es un poco más normal y remilgoso con la comida; si lo exponemos a la misma visión de la rata abierta de estómago a garganta bien servida en un plato o empalada de  la manera más salvaje, no le será nada agradable ni bello para la vista.

La filosofía de Kant parte de esto, cada individuo crea su percepción según sus experiencias y él o ella misma le da forma a las cosas, las personas o las vivencias.

Es por eso que a uno de los niños se le puede hacer grotesca la imagen de una comida hecha con un animal que bien podría llamarse manchas y correr en una ruidosa rueda toda lo noche y al otro verlo normalmente apetitoso.

¿Cómo es posible que una visión que parte de la premisa de que el  mundo que conocemos es el mundo que construimos pueda permitirse hablar libremente de lo bello y lo sublime?

Aquí es donde entra un poco la ironía, ya me dirás tú que no puedes hablar abiertamente de algo como lo bello y lo sublime cuando tu premisa está sustentada en la subjetividad del individuo; es cierto que la mayoría de los filósofos tienden a rebuscar, deformar, destruir y crear el pensamiento en busca de la verdad, pero si no te pones relativista podemos afirmar que hay ciertas “verdades absolutas” como la que dice que el camino más corto para llegar del punto A al punto B es una línea recta.

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De estas “verdades” parte Kant para hablar sobre lo bello y lo sublime. No es nada complicado si se le ve desde las bases del autor, lo sublime es por sí mismo grande, sencillo, conmovedor e infunde respeto; lo bello puede ser pequeño, encantador y estar adornado hasta el tope para lograr crear o resaltar su belleza y en su mayoría las cualidades bellas infunden amor.

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Aquí de dejamos algunas comparaciones de Kant sobre lo que es bello y lo que es sublime:

La inteligencia es sublime; el ingenio, bello.

La amistad presenta el carácter de lo sublime; el amor sexual, el de lo bello.

La juventud es bella, la vejez es sublime.

La noche es sublime, el día es bello.

La veracidad y la rectitud son sublimes, la broma y la lisonja son bellas.

Una soledad profunda es sublime pero de naturaleza terrorífica.

Lo bello y lo sublime es un ensayo que realizó Kant para exponer el problema estético, puedes encontrar mucho de lo expuesto en este ensayo dentro de su obra posterior “Crítica del juicio” sin embargo esta lectura deber serte imperdible si eres de esas personas que son provocas de manera furiosa por el pensamiento y si no pues también; el texto es fácil de encontrar ya sea con el nombre de “Lo bello y lo sublime” o con el nombre de “Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime”

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