En medio de toda la desgracia que tenemos por humanidad, queda un rayito de esperanza. No me vas a negar que cualquier forma de arte pone feliz a cualquier persona: la música, teatro, cine, pintura… el graffiti. Sí, cuenta como forma de arte urbano y no me refiero a esos que ves en la calle que anuncian que “El Tuercas estuvo aquí”. Sino a estos:

Sin embargo, no me cabía en la cabeza a quién fue el primero se le pudo haber ocurrido ponerse a pintar la pared o por qué. Si lo habrá hecho con fines artísticos, para acordarse de algo o nomás porque sí. Y no, los prehistóricos no cuentan, estamos hablando de una sociedad ya en desarrollo, donde ya había formas de arte más elaboradas. Ahora, dado que soy un ser muy curioso, me puse a investigar y te lo contaré todo.

Su nombre era Joseph Kyselak, nació en 1799 y fue funcionario durante varios años del Imperio Austro-húngaro, sin embargo, resulta que un día le dieron ganas de renunciar a su trabajo para dar inicio a un viaje en el cual tenía un reto muy importante: dejar su tag a lo largo de todo el imperio. “A ver, ¿qué?”.

Foto: Becsifekete

A eso voy, luego de una tarde de copas con sus amigos en un bar lo retaron a recorrer el ya mencionado territorio para escribir en cada pared que encontrara “Kyselak”, en un plazo de tres años. Así que, en 1825 con 20 años dejó todas sus responsabilidades y con su perro fue marcando iglesias, castillos y puentes en aproximadamente 120 pueblos y ciudades. Pero no le bastó, porque hasta las montañas más altas de Europa resultaron marcadas.

Pero qué tres años ni qué nada, se apuró a hacer su tarea y en octubre del mismo año ya había finalizado su labor, y de hecho le gustó tanto que siguió haciéndolo nomás por la pura adrenalina. Actualmente se conservan 16 piezas con su nombre.

Incluso tenía un cuaderno de viaje, en el que quedó registrado que luego de pintarrajear el palacio del emperador Francisco I —el último en gobernar el Sacro Imperio Germánico y el primero de Austria— éste lo llamó para reprenderlo y Joseph mientras recibía el regaño vandalizó el despacho real sin que se le descubriera. Además, dio al graffiti ese elemento que a todos les encantan: la rebeldía.

Foto: Amazon News

El fin de la vida de éste individuo llegó cuando tenía 32 años, a causa del cólera. Ahora, cabe mencionar que antes los romanos también se manifestaron de esta forma, sin embargo, se carece de documentación para encontrar un responsable, por lo que todo el mundo le atribuye los inicios de esta peculiar forma de arte a Kyselak, a pesar de que no lo haya hecho con esas intenciones… la neta.

Así que, ya viste, no fueron los pandilleros de Nueva York, ni un adolescente enojado con su mamá. Fue nada más y nada menos que un funcionario público luego de una tarde de borrachera con sus amigos. ¿Quién lo habría imaginado? Ahora ya tienes algo más que contar para cuando te digan que sólo lo hacen los vagabundos.

Fuentes: Cartel Urbano, Stencil Archive, A History Blog.

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