No lo negaré, aún hay días en los que me pongo a recordar las caricaturas de mi infancia e incluso a verlas y recuerdo cómo solían alegrar aquella época. Recuerdo que pensaba que mis “problemas” quedaban resueltos con sólo sentarme frente al televisor y compartir el día con mis personajes favoritos.

Sin embargo, he crecido y gracias a eso noté que esos aquellos que me acompañaban experimentaban más complicaciones que yo, que no eran visibles ante mis ojos por mi corta edad y falta de experiencia. Mejor velo tú mismo.

Elsa-Frozen

Foto: ChristianToday

El sentimiento de ansiedad en situaciones donde las personas se sienten en peligro o incómodas, incluso en espacios llenos de gente no es cosa de todos los días. Es un desorden llamado agorafobia, cuyos síntomas van desde el miedo a perder el control en un lugar público —recuerda que Elsa tenía ciertos poderes con la nieve y el hielo que no podía manejar del todo— hasta distanciamiento de los demás, temperamento inusual o permanencia en casa por períodos prolongados.

Alicia-Alicia en el País de las Maravillas

Foto:Cuentos Infantiles

Alicia tiene dos posibles problemas. El primero es un trastorno neurológico que afecta la alteración visual de objetos, la imagen corporal o el espacio en el que se desenvuelve. Esto queda dividido en micropsia o macropsia, haciendo que quien la padece perciba los objetos más chicos o grandes respectivamente. Por otro lado, su comportamiento también puede ir asociado con la esquizofrenia, normalmente diagnosticado por la aparición de experiencias anormales como alucinantes, ideas delirantes o trastornos del pensamiento… No por nada conoce a un gato que habla, y viaja a un país extraño, supongo.

Jafar-Aladdin

Foto: Jonni Groni

Al igual que Alicia, Jafar tiene dos posibles trastornos. Uno puede ser la megalomanía; o sea el deseo exagerado de tener el control sobre todo… ¡TODO! Además de tener el autoestima muy alta. Por otro lado, al igual que casi todos los villanos Disney es un sociópata manipulador y con falta de responsabilidad o consciencia social que no dudará cumplir sus objetivos sin importar lo que deba hacer.

Deb-Buscando a Nemo

Foto: Tumblr

Sin duda, este pez jamás me pareció normal. ¿Todo el día junto al cristal de la pecera hablando con su reflejo y llamándola “su hermana” de la que desconfía, pero entra en pánico si no la ve? Nunca se me habría ocurrido que esto se debe a un trastorno de múltiples personalidades, el cual se puede diagnosticar con la presencia de dos o más identidades tomando el control del pez en este caso. La personalidad dominante del individuo tiende a ser pasiva, mientras que las demás suelen reflejar hostilidad.

No cabe duda que crecer cambia todo y hace que las cosas se vean desde una perspectiva diferente. Sin embargo, eso no quita los buenos momentos que Disney le da a todo niño llevándolo a mundos que jamás imaginó.

Fuentes: Psicología y mente, Dominó y truco, Gamedots, Fotogramas

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